Los idiomas y culturas suelen transmitirse de generación en generación. Pero no ocurre así en una pequeña etnia de Myanmar, cuyo nombre no mencionaremos para protegerla de ataques. Esta pequeña tribu, con su identidad e idiomas casi extintos, ha logrado reavivarlas gracias a un programa de alfabetización de Puertas Abiertas. Aunque todavía hay trabajo que hacer, te pedimos que ores desde ya para que este pueblo cuente pronto con una Biblia en su propia lengua.

 “Nuestra gente ya ni siquiera habla nuestro dialecto en casa. Tampoco cuando estamos con los bamar. Pero nuestra maestra de alfabetización nos ha enseñado a amar y a valorar a nuestra gente y nos enseñó sobre la religión.  Cuando nuestro dialecto se enseñe en las escuelas, más y más personas lo hablarán”, comparte Zaw, una de las asistentes al programa para ayudar a miembros de su grupo étnico a preservar su lengua y su identidad. 

Zaw pertenece a una de las “sub etnias” de los Chin en Myanmar. Este pueblo cuenta con su propia tradición, idioma y creencias religiosas, pero todos ellos están desapareciendo debido a la influencia y dominio de los bamar y su cultura budista. Mar*, uno de los trabajadores de Puertas Abiertas en la región, dice: “Ayudamos a la tribu de Zaw a reaprender su idioma y también a enseñárselo a las generaciones más jóvenes. Porque cuando recuperan su idioma, también rescatan su identidad y confían más en el valor de amar su lengua y su cultura.

“Me asombra que seáis vosotros”

Hace unos años, con ayuda de Puertas Abiertas, los hombres de esta tribu formaron un consejo de literatura y crearon un alfabeto escrito de su idioma para enseñárselo a otros de la tribu. Esto les ayudó a defender su identidad, idioma y a confiar en su valor. Y han estado luchando para promover su idioma y poder estar más unidos en espíritu. Y, lo más importante, para entregar el Evangelio a los miembros de su tribu.

Estas son las palabras de Hlat*, un miembro budista de la tribu: “Nuestra raza está desapareciendo, pero cuando veo esta literatura, mi amor por ella y por mi patria revive, porque puedo recordar nuestra historia y cultura. Y me quedo asombrado cuando veo que sois vosotros, que pertenecéis a otra religión, los que estáis contribuyendo a esto. Y que el motor que os mueve a hacerlo es el amor desinteresado a mi pueblo”.

Según Mar, el 90% de la tribu de Zaw no son cristianos. “La alfabetización es una puerta para la evangelización del pueblo, y el curso que ofrecemos es una especie de faro o chispa que puede llegar a encender la luz de Jesús en sus vidas”. De entre los 56 que están participando en el curso de alfabetización, solo tres son cristianos.

La discriminación hacia el pueblo de Zaw es otra razón que explica el peligro de extinción de su lengua: “Cuando hablamos en nuestra lengua, creemos que los bamar nos van a discriminar, y hasta llegamos a pensar mal de nosotros mismos. Incluso cristianos de otras tribus discriminan a los de la nuestra”. Parece una batalla de discriminación cruzada ya que, según ella, los cristianos de su tribu sufren aun más estigmatización social por ser cristianos y, por ejemplo, no se les permite poseer tierras en muchos pueblos., aunque sea para hacer trabajo social y caritativo.

Aún falta lo más importante: la Biblia

Mar dice que, cuando los participantes en el curso de alfabetización alcancen cualificación suficiente en esta lengua, podrán traducir su propia Biblia para ellos mismos. Por ahora ya han traducido, entre otras cosas, canciones cristianas.

Valiéndose de socios locales, Puertas Abiertas ha formado a 200 jóvenes para ser maestros del idioma de Zaw y Hlat. Con el certificado que se les otorga, pueden incluso enseñar el idioma en las escuelas públicas. En el año escolar 2017, 2018, ya hubo 120 maestros contratados por escuelas estatales para enseñar la lengua en su propia aldea.

El curso de alfabetización ya ha prendido la chispa de un fuego que esperamos alumbre con la luz del Evangelio a muchos de los no creyentes de la tribu. Y, por supuesto, queremos que la población cristiana tenga una Biblia en su lengua materna.

“Que el Señor les bendiga por todas sus contribuciones”, termina de decir Zaw con entusiasmo, sabiendo que la cadena de este proyecto llega hasta países como España donde personas como tú están colaborando, como mínimo, en oración.