Es costumbre en algunas aldeas tribales, ofrecer animales en ofrenda a los dioses y los espíritus en los que creen. Debido al coste de estos rituales, muchas personas en una situación económica difícil se endeudan aún más. En algunas ocasiones esta situación de vulnerabilidad extrema es causa de desencanto con su religión y de una posterior conversión al cristianismo. Este es el caso de Kuo, un creyente del norte de Vietnam con trasfondo animista.

Cada año Kuo y su familia tenían que ofrecer sus animales, su cosecha o su dinero a los entes que adoraban. Sin embargo, gracias a Dios pudieron conocer el Evangelio el año pasado a través de un amigo. A partir de ese momento Kuo y su familia abandonaron su antigua vida y no miraron atrás.

En febrero de este año algunos familiares de Kuo les presionaron para que volvieran a su fe, a lo que ellos se negaron rotundamente. De pronto comenzaron a atacar a Kuo con palos y piedras hasta dejarle sangrando profusamente e inconsciente en el suelo. Su familia llegó a su rescate y pudo llevarle al hospital para que trataran sus heridas.

Más tarde, fue a la comisaría local a denunciar los hechos, pero recibió esta respuesta por parte de los policías:

“Esto no hubiera pasado si no hubieras rechazado tu antigua fe”.

Al día siguiente cuando se dispuso a trabajar, se encontró con que le habían quitado su tierra y su granja. Las autoridades de nuevo le indicaron que debía volver a su antigua fe pero esta vez le amenazaron:

“Si quieres morir sigue creyendo en tu Dios”.

Finalmente, la comunidad demandó que Kuo y su familia abandonaran su aldea, por lo que finalmente decidieron desplazarse a otra provincia buscando refugio.