Con el dolor de la pérdida del pequeño Samer aún reciente, Mary y Mark fueron denunciados por sus vecinos por enterrar a su hijo “demasiado cerca de un cementerio musulmán”.

Samer había sido enterrado en una porción de tierra cercana a su casa que ellos mismos habían comprado legalmente para este fin, sin embargo, cuando asistieron al registro para hacer oficial el fallecimiento de su hijo, fueron notificados de la “falta” que habían cometido. “El funcionario al cargo me dijo que no me daría el certificado de defunción de mi hijo hasta que no lo enterrara en otro lugar”, relata su padre. A pesar de intentar convencer al encargado del registro tuvo que volverse con las manos vacías.

La historia no acaba ahí, sino que Mark fue detenido dos veces por la policía debido a esta situación. La primera ocurrió tras la salida del registro, donde Mark fue detenido y llevado a comisaria por haber enterrado a su hijo cristiano en ese lugar: “No tuvieron en cuenta mi situación ni las circunstancias, además me insultaron y me trataron muy mal” nos cuenta Mark. Tras ser llevado a juicio y salir con una multa, la familia decidió recurrir la sentencia, lo que le granjeó a Mark su segunda detención. Esta vez fue tratado con aún más dureza y fue presionado y obligado a trasladar el cuerpo de su hijo.

A la familia no le quedó otra opción que llevar a cabo la traumatizante acción de desenterrar el cuerpo de su hijo.

Ahora Mark y Mary necesitan consuelo y fortaleza para superar estas circunstancias. Además, piden justicia por su hijo, y que las personas responsables de todo este sufrimiento puedan ser juzgadas ante la justicia.