Debido a esta situación el núcleo de la iglesia de Uzbekistán se encuentra en las iglesias-hogar, casas convertidas en lugares de culto, donde un pequeño grupo de cristianos se reúnen para adorar a Dios de la forma más básica pero quizás más fiel a los inicios de la iglesia primitiva.

Según Forum 18, entidad sin ánimo de lucro cuyo objetivo principal es monitorizar la situación de Asia central en materias de libertad religiosa, miembros de diferentes comunidades cristianas de Uzbekistán han protestado debido a la presión y persecución que están sufriendo por parte de las autoridades a nivel administrativo. Muchos acusan a los organismos encargados de regular los lugares de culto de colocar trabas sin argumentos reales con el fin de no conceder inscripciones a nuevas iglesias del país.

Las solicitudes de estas iglesias son denegadas por diferentes motivos:

Algunas no consiguen la aprobación por parte del registro de la propiedad, otras son denegadas sin motivo por parte del Mahalla (consejo territorial de la zona).

Muchas congregaciones que no poseen dinero para la adquisición de un sitio que pueda ser incrito como lugar de culto, son incapaces de pasar los requisitos mínimos del gobierno debido a que no poseen una dirección válida en la que registrar a la congregación. Además, el mero hecho de pensar en enfrentarse a toda la burocracia implícita en el proceso es suficiente para disuadir a muchos.

Un cristiano de Uzbekistán nos comenta de forma anónima (por miedo a las posibles represalias del gobierno) lo siguiente:

“No queremos inscribirnos porque sabemos que no nos concederán la aprobación. Por el momento las autoridades no están interfiriendo en nuestras reuniones privadas en nuestros hogares. No nos engañamos, ellos saben quienes somos y lo que hacemos, pero por algún motivo por ahora nos dejan tranquilos”.