El día 31 de mayo a la 1:30 de la madrugada, mientras Shilpi de 30 años y su hija Supria de 5 años dormían en su habitación, alguien tiró una bomba de fabricación casera por la ventana, causando una explosión de fuego que engulló toda la habitación.

Shilpi consiguió escapar de la estancia, pero Supra tuvo que ser rescatada con la ayuda de los vecinos. El marido de Shipi, Ridoy Halder, estaba trabajando a esa hora, por lo que no se encontraba en el domicilio.

Madre e hija fueron llevadas al hospital más cercano para que sus heridas fueran tratadas. La pequeña tenía quemaduras en un 75% de su cuerpo mientras que las de Shilpi cubrían un 46%.

Tristemente, debido a esto y a otras secuelas dejadas por la bomba, Shilpi y Supria fallecieron en el hospital.

“Ahora Ridoy ha perdido completamente la esperanza. Está frustrado y deprimido. No quiere hablar con nadie” nos cuenta Stephen Liton Halder, uno de nuestros colaboradores locales en la zona y tío de Ridoy.

Stephen afirma que el acto perpetrado debe considerarse como un incidente de persecución:

“Esta era la única familia de cristianos del área y todos en el vecindario saben que son cristianos.  Además, en la zona existen gran cantidad de madrasas y grupos islámicos extremistas”.

Ahora Ridoy teme por su seguridad y no sabe si puede volver a su trabajo. Tiene miedo de que la policía intente hacerle daño o de que le llamen para un interrogatorio. Su estado emocional actual es crítico. Ora con Ridoy y acompáñale en estos momentos tan difíciles.