Puertas Abiertas ha confirmado que, en los meses de mayo, junio y julio, 170 cristianos han sido asesinados a causa de su fe. La creciente oleada de ataques han sido también confirmados por la Oficina de los Derechos humanos de la ONU. El pasado 6 de julio, este organismo indicaba mediante un informe que en los últimos 18 meses al menos 800 civiles habían sido asesinados.

Tras estos ataques se encuentran las “Fuerzas Democráticas Aliadas” (FDA), un grupo islamista radical cuyo objetivo consiste en implantar sus ideales en todo el territorio. Actualmente controlan toda la zona oriental de la República Democrática del Congo (RDC).

Los ataques a las aldeas constan de hurtos a negocios y robos de ganado, destrucción de edificios y secuestros de personas que debilitan a la comunidad cristiana.

En muchas ocasiones, además de todo lo mencionado anteriormente, se producen episodios de violencia extrema. Por ejemplo, el pasado 23 de Julio Muhima, su mujer Maria y su hijo Samuel, fueron asesinados con un machete. Este tipo de acciones indican claramente que las FDA no tienen intención ninguna de dar su brazo a torcer.

La destrucción de edificios fundamentales, como los hospitales, clínicas o bases de organizaciones de ayuda internacional han dejado a la población vulnerable ante las amenazas sanitarias como el Covid-19, la Malaria, el Ébola o la tuberculosis.

Nuestros hermanos de RDC piden oración urgente por esta situación de violencia y por la vulnerabilidad ante otras amenazas como la pandemia del Covid-19