Tou, un creyente de Laos ha sido acosado por su comunidad desde que se descubrió en la aldea de forma pública que era cristiano. A pesar de las advertencias de los líderes de la aldea, Tous decidió hacer caso omiso y continuó participando de las tradiciones cristianas junto a otros creyentes de la aldea. Tristemente, esto ha ocasionado un aumento de los ataques con violencia a los cristianos de la zona, entre ellos su mujer y sus hijos que han sido golpeados en varias ocasiones. “El cristianismo no tiene sentido y vosotros los cristianos sois inútiles. No tenéis valor, ni vivos ni muertos” les decían los aldeanos mientras los atacaban. La situación de Tou y su familia es precaria, como parte de las represalias por los aldeanos los campos de arroz que servían de sustento económico fueron quemados junto con el tractor que utilizaban para labrar, incluso parte del tejado ha sido dañado debido a los ataques que sufrieron. Afortunadamente Puertas Abiertas está ayudando de forma económica a esta familia, pero la realidad es que sus problemas están lejos de solucionarse.

En el caso de Amira, la persecución viene de su propia casa. Hace dos años salió de su aldea en Kirguistán a una ciudad más grande para trabajar. Allí tuvo un encuentro con Jesús y decidió dar un paso de fe. Cuando volvió y sus padres se enteraron de que era cristiana se enfadaron mucho e incluso se volvieron agresivos. “Eres una desgracia y una vergüenza para la familia” fueron las palabras de sus padres. Amira fue golpeada y forzada a volver al islam, incluso habían preparado un matrimonio concertado con un hombre musulmán. Gracias a Dios Amira ha podido escapar de la vigilancia de su familia y está refugiada junto a los líderes de una iglesia en otra ciudad del país. Amira sigue amando a su familia, pero la situación no le permite volver.

Esto es solo una muestra de la realidad de la persecución, solo dos vidas que representan la situación de millones de personas sufriendo a causa de su Fe en todo el mundo.

Oremos por Tou y Amira, demos gracias a Dios por su cuidado