Según la lista Mundial de la persecución elaborada por Puertas Abiertas, la persecución en Sudán (que actualmente está en el puesto número 6) está causada principalmente por la opresión islámica y la paranoia dictatorial del gobierno. Ambas causas están estrechamente ligadas a la férrea dictadura que el presidente Omar al-Bashir ha implantado en Sudán durante 30 años.

Tras la bajada del poder de al-Bashir, el país inicia un proceso de transición de dos años. La junta militar que ahora mismo dirige Sudán de forma provisional, irá cediendo progresivamente todas sus potestades a un nuevo órgano democrático creado a partir del consenso de todos los partidos políticos.

Lo que en teoría debería ser un cambio positivo para los cristianos del país, la falta de información durante todo el proceso y el control del ejército sobre los medios de comunicación no hace más que complicar la situación y aumentar la incertidumbre que se está viviendo.

La junta militar ha asegurado que durante el proceso de transición se garantizarán los derechos humanos para cualquier individuo, independientemente de su sexo, etnia o religión, algo que no estaba garantizado bajo el gobierno de al-Bashir, el cuál utilizaba artículos del código penal para justificar el encarcelamiento y la tortura de cristianos bajo cargos de apostasía o blasfemia.

Ante esta incertidumbre nuestros hermanos en Sudán, nos piden oración en este momento crítico por el que están pasando. El deseo principal de aquellos que siguen a Jesús en el país es que la salida deal-Bashir, dé lugar a un nuevo gobierno mucho más equilibrado. Un gobierno que deje de favorecer al islam por encima del cristianismo y que respete y garantice el cumplimiento de los derechos humanos.