Para los padres de María, la pesadilla comenzó cuando unos vecinos se presentaron en su casa avisándoles de que su hija había sido secuestrada a punta de pistola por tres hombres.

Inmediatamente se dirigieron a la comisaría de policía a denunciar los hechos, pero su condición de cristianos provocó que los agentes se mostraran reacios a la hora de procesar la denuncia. Gracias a la intervención y la presión de un medio de noticias local las autoridades se vieron obligados a iniciar una investigación.

Pronto se confirmó que María había sido secuestrada y abusada por algunos de sus compañeros de trabajo. Un hombre fue arrestado tres días después y María fue llevada a juicio para testificar.

Sorprendentemente no solo testificó de forma favorable para su secuestrador, sino que textualmente dijo que ella se había ido bajo su propio consentimiento con su captor, un hombre musulmán casado con dos hijos. Estas declaraciones provocaron que la denuncia de la familia fuera desestimada y María volvió “voluntariamente” con las personas que unos días antes la habían secuestrado a punta de pistola.

Según uno de nuestros colaboradores locales en la zona María podría estar siendo coaccionada, ya que según él: “La chica debe haber estado bajo una inmensa presión”. Esta versión además es corroborada por una familiar de María: “Conozco muy bien a María, ella no es estúpida. Es una chica muy amable y jamás iría con estas personas por voluntad propia. Le han debido amenazar con la salud de sus padres, familiares o de las otras chicas cristianas de la fábrica donde trabaja”.

Nuestros colaboradores locales están intentando encontrar la ubicación de la joven y determinar en qué condiciones está siendo retenida pero ahora mismo todo es muy incierto. Sin embargo, en estos momentos en los que lo único que puede marcar la diferencia es un milagro, tus oraciones son más necesarias que nunca.