Como en muchos otros países, la situación provocada por la pandemia del Covid-19 llevó al gobierno de Argelia a declarar el cierre de todos los lugares de culto.

A principios de agosto, la mejoría generalizada en el país llevó a las autoridades argelinas a proceder la reapertura gradual de los mencionados lugares, comenzando por las mezquitas (las cuales pueden albergar a miles de feligreses); pero esta decisión no hizo ninguna referencia a a las iglesias cristianas.

Un ejemplo de esto es lo sucedido en la provincia de Tizi Ouzou, donde viven la mayoría de los cristianos del país. En esta región 183 mezquitas ya han vuelto a abrir sus puertas. Sin embargo, las 25 iglesias de la región (afiliadas a la Eglise Protestante d’Algerie -EPA-) continúan cerradas.

Y esto no solo afecta a las iglesias de esta provincia: ninguna iglesia del país ha podido volver a su actividad desde el pasado mes de marzo.

En este sentido, Máxime, experto de Puertas Abiertas en la zona, nos indica que "esta es una clara situación de discriminación e injusticia que la iglesia argelina está enfrentando y que demuestra que el Gobierno no está dispuesto a considerar a los ciudadanos cristianos como iguales a sus vecinos musulmanes.”

Máxime nos pide que sigamos orando para que los líderes de la iglesia confíen en el Señor y para que ningún creyente se desanime por la situación actual. Durante los últimos tres años, las autoridades argelinas han llevado a cabo una campaña sistemática contra las iglesias de la EPA. Así, trece iglesias fueron clausuradas por las autoridades antes de la pandemia, y muchas otras recibieron órdenes de cesar todas las actividades.