Necesitamos tu oración; Dan, un colaborador de Puertas Abiertas en Myanmar, está llevando a cabo un campamento de niños en el que les enseñan a través de historias bíblicas y con imágenes relacionadas con esas historias.

Sin embargo, los vecinos budistas no están poniendo las cosas fáciles. De este modo, se han quejado por el ruido que hacen los niños al cantar y realizar diversas actividades, por lo que los niños ya no pueden cantar en voz alta ni hacer ruido mientras juegan y están juntos. Si hacen ruido, los vecinos tienen la intención de denunciar a Dan y su familia a las autoridades locales por perturbar la paz del vecindario.

Dan nos dice: "La pandemia del Covid-19 ha sido una gran oportunidad para que el gobierno pueda presionar a la iglesia y a los ministerios cristianos bajo diferentes ámbitos de la ley."

"Los servicios del gobierno están abiertos, los patios de recreo siempre están llenos de gente que se reúne para jugar, el salón de deportes siempre está lleno de jugadores, y no hubo ningún problema para ellos, ¡sin preguntas! La gente va y viene, las tiendas están abiertas, las campañas electorales se desarrollan sin problemas. 

Todo parece estar bien, pero tristemente, cualquier tipo de actividad cristiana se vuelve ilegal a los ojos de la comunidad budista y del gobiernoAhora, nuestro ministerio de niños está en una situación difícil, los niños no pueden cantar y adorar, no pueden gritar y jugar, sonreír y reír porque nuestros vecinos budistas están siempre dispuestos a presentar una denuncia contra nosotros".

Como los niños no pueden hacer mucho ruido, se sientan en silencio en un círculo mientras los voluntarios les cuentan historias de la Biblia. A pesar de la interferencia del vecino, no se detuvieron. Dan comparte: "Los niños y nosotros tuvimos tanta alegría al aprender la palabra de Dios, y tanta diversión y actividades en el campamento de salvación. Ahora los niños conocen la verdad y reciben la salvación a través de Jesucristo. Cuando crezcan, enseñarán lo mismo a sus amigos en los pueblos".

Un ejemplo fue el de Akit, de familia budista. Nunca había asistido a la escuela dominical. Tuvo un encuentro con Cristo en el campamento de niños. Junto a él, otros cuatro niños de familias cristianas, Kaka, Hinato, Pyaing y Simi, aceptaron a Jesús como su Salvador. Esta es la mayor alegría, lo que hace que los cielos celebren: cuando una oveja perdida encuentra el hogar. Nos regocijamos con los ángeles y con Dan.

Dan comparte felizmente: "Los niños que reciben la salvación y creen en el salvador Jesucristo es nuestra mayor alegría en este campamento. Estamos felices de haber plantado el conocimiento de la sabiduría y la verdad en sus corazones".