El pasado 23 de marzo los medios de comunicación del país se hicieron eco de un ataque coordinado en la ciudad de Mocimbao da Praia. Varios de los atacantes llegaron a la ciudad costera por barco mientras que otros entraron desde el interior del país a bordo de varios todoterreno y motocicletas. De acuerdo con personas del lugar, los atacantes liberaron varios prisioneros de la cárcel local y asesinaron dos mujeres.

Varios días más tarde se produjo un segundo ataque en la ciudad cercana de Quissanga. La comisaría fue destruida junto a varios vehículos privados. Seis soldados del gobierno fueron asesinados.

Tanto Al-Shabaab como el ISIS han reclamado responsabilidad por los ataques. Ambos grupos extremistas islámicos han estado en activo en este país durante los últimos años. Solo en 2018 asesinaron 98 personas, la mayoría de ellos civiles. En el análisis para la Lista Mundial de la Persecución 2019 se reportaron al menos 40 asesinatos de cristianos llevados a cabo por el extremismo islámico radical.

Aunque en materias de religión Mozambique no había tenido problemas hasta ahora, la escalada de la violencia por parte de estos grupos terroristas podría afectar al país de forma profunda. Si la agenda del extremismo islámico se lleva a cabo ningún cristiano de Mozambique podrá vivir en paz.

Los cristianos de Mozambique han pedido nuestra oración, para que su fe no flaquee en estos momentos de persecución, miedo e incertidumbre.