Tras la caída de Muamar el Gadafi en el 2011, los grupos armados que luchan por el control del país han sumido a Libia en una guerra civil que ha causado estragos a todos los niveles. Ante la posible proliferación del covid-19 en el país, muchos temen que Libia no tenga recursos ni medios para enfrentar la crisis.

Tal y como ha venido ocurriendo en muchos otros países del mundo está comenzando a haber escasez de alimentos y problemas a la hora de distribuirlos. Además, la falta de información de la mayoría de la población incrementa el nivel de tensión e incertidumbre. Muchos no saben si es ni siquiera seguro salir a la calle.

Esta situación afecta de forma especial a todos aquellos creyentes que viven ya de por sí en aislamiento debido a su Fe. Muchos de ellos ya tenían dificultad para relacionarse con sus vecinos o los miembros de su comunidad a causa de su negativa a seguir el islam. Si ya de por sí encontraban problemas a la hora de conseguir alimento, sustento económico e incluso eran expulsados por sus propias familias y obligados a vivir en soledad, no se sabe a ciencia cierta cómo una expansión masiva del coronavirus podría afectarles.