Laos, número 19 en la Lista Mundial de la Persecución, es un país regido por un sistema de gobierno comunista, cuyas autoridades vulneran la libertad religiosa de los cristianos día tras día.

En esta ocasión, los cristianos de una aldea de Laos se enfrentan a la posibilidad de ser expulsados de su hogar si continúan con sus actividades.

“No somos de agrado para los miembros de la comunidad. Si continuamos siguiendo a Jesús seremos expulsados de la aldea. No sabemos que más hacer” nos cuenta el pastor Savang con quien Puertas Abiertas ha podido contactar.

El pasado 31 de octubre los ancianos de la aldea del pastor Savang, las autoridades locales y representantes del ministerio del interior se reunieron con los cristianos de la localidad con el fin, según ellos, de explicarles el artículo 315. Esta nueva legislación en teoría garantizaría la libertad religiosa de los cristianos en Laos, pero en la práctica su aplicación favorable para los seguidores de Cristo depende mucho de la disposición de las autoridades locales en el momento de la puesta en marcha.

“Basándome en las experiencias pasadas de multitud de casos, si bien es cierto que hay una ley que garantiza de alguna manera la libertad religiosa de los cristianos en Laos, esta no garantiza que los cristianos no vayan a sufrir persecución o que el gobierno acceda a algunas de las peticiones de los cristianos de Laos. Todo depende de las autoridades locales. En este caso me temo que la teoría es muy diferente de la práctica” nos cuenta el director de Puertas Abiertas en Laos.

La situación que sufre la congregación del pastor Savang no es un caso aislado, sino que representa una realidad que muchos cristianos y congregaciones sufren a lo largo y ancho del país. Oremos por nuestros hermanos de Laos, los cuales enfrentan presiones, abusos, injusticias y violencia por parte diferentes frentes.