Loe* decidió seguir a Cristo tras escuchar a un pastor que conoció en la ciudad donde está estudiando.

Emocionado con las buenas nuevas, este joven cristiano acudió a su aldea para compartir el regalo que había recibido con el resto de su comunidad.  Como resultado, al menos 10 personas decidieron dedicar sus vidas a Cristo.

Sin embargo, un mes más tarde, todos los nuevos creyentes fueron llamados a acudir ante los líderes del pueblo. Estos les exigieron que cesaran de adorar a Jesús y les amenazaron con expulsarles de la aldea si no lo hacían.

“¡Iros! Puesto que ahora pertenecéis a vuestro Jesús no se os permitirá vivir en esta aldea nunca más”, ordenaron los ancianos de la comunidad a los cristianos.

Tristemente las amenazas surtieron efecto en algunos de los cristianos, que, debido al miedo a perder sus casas, decidieron negar a Cristo ahí mismo. Sin embargo, otros tantos permanecieron firmes ante la tormenta y declararon su fidelidad a Jesús. Esto les ha granjeado más amenazas y el rechazo absoluto por parte de una comunidad que no da su brazo a torcer:

O rechazan a Cristo, o serán expulsados de la aldea.

Loe* pide oración por esta situación, para que los cristianos de esta aldea sean fortalecidos y puedan hacer frente a esta injusticia. Acompañémoslos en oración, con la fe de que nuestro Señor no les ha abandonado.


La persecución en Laos

Laos, uno de los últimos países comunistas del mundo, fomenta a gran escala la aversión extrema contra el cristianismo o cualquier otra forma de lo que interpretan como parte de la cultura occidental que pueda “contaminar” su sociedad. Son los cristianos de las zonas rurales y aquellos que viven en los sitios más recónditos del país los que sufren el verdadero peso de la persecución, no solo por parte del gobierno y las autoridades locales, sino también de las propias comunidades, que ven cualquier alteración de sus tradiciones y costumbres como un ataque directo a su propia esencia.

*Pseudónimo utilizado por cuestiones de seguridad.