Joy desapareció el pasado lunes 23 de marzo, cuando se encontraba camino a casa, tras conocerse el cierre a nivel nacional de las escuelas a causa del coronavirus. Al parecer Joy nunca llegó a casa tal y como se esperaba que hiciera, lo que inició la búsqueda por parte de la familia.

Cuando estaban tratando de encontrar a Joy, el jefe de la aldea llamó a su hermano y le dijo que Joy se encontraba retenida por Hamza Bello, el imán responsable de la localidad. Además, Joy pudo enviar un mensaje de texto a sus padres pidiéndoles ayuda ya que ella pensaba que su vida corría peligro.

La familia de Joy se dirigió a la residencia del Imán, donde les confirmaron sus sospechas. Joy estaba retenida allí, había sido entregada a una familia musulmana y no le sería permitido volver con su familia. A pesar de las insistencias de sus padres el imán no cedió y se marcharon. Más tarde volvieron de nuevo pero esta vez un grupo de jóvenes les amenazaron antes de ni siquiera llegar a la residencia del imán.

Aunque los padres han emprendido acciones legales mediante abogados cristianos la situación actual con el covid-19 está ralentizando todos los procesos.

La familia tiene miedo de que Joy sea obligada a contraer matrimonio y que sufra violencia de cualquier tipo, tal y como ha pasado en otros casos de chicas abducidas y retenidas a la fuerza por grupos islámicos. Tristemente esto es algo bastante común en Nigeria. Casos como el de las chicas de Chibok han trascendido incluso a la escena internacional.