En muchos de los países donde existe la persecución, esta no está dirigida solamente hacia los adultos, sino que directa o indirectamente toda la familia, independientemente de la edad, la sufre.

En países del África Subsahariana, donde la opresión islámica es la principal causa de la persecución, muchos jóvenes sufren simplemente por creer en la fe de sus padres. Algunos sufren opresión por parte de los terroristas islámicos que intentan reclutarlos para sus filas, mientras que otros se deben enfrentar a la pérdida de sus progenitores a causa de la violencia y los ataques realizados por estos grupos.

En territorios como el norte de África, Medio Oriente y algunos países de Asia, aquellos cristianos jóvenes de trasfondo musulmán son expulsados de sus casas, de sus aldeas y condenados a una vida de ostracismo por parte de sus familias y sus comunidades por haber abrazado una nueva fe distinta a la de sus padres y la de la sociedad en general.

En Corea del Norte muchos jóvenes no conocen que sus padres son cristianos hasta que son mayores, debido a la presión tan grande por parte del gobierno. Desde la infancia son enseñados a delatar a sus padres ante las autoridades si alguna vez vieran algo sospechosos relacionado con el cristianismo.

Esto son simplemente algunas situaciones de tantas que viven muchos jóvenes cristianos en todo el mundo. Levantemos nuestras voces en oración por cada una de estas vidas y ofrezcámosles nuestro apoyo en estas dificultades que deben atravesar.