En un crudo recordatorio de los desafíos que enfrentan los cristianos en Irán, Amin Khaki, Milad Goodarzi y Alireza Nourmohammadi han sido acusados de «propaganda que educa de forma desviada contraria a la sagrada religión del Islam», una disposición añadida recientemente al artículo 500 del Código Penal Islámico de Irán, que ahoga aún más la libertad de expresión.

De resultar declarados culpables, Middle East Concern informa que los tres hombres podrían enfrentarse a entre dos y cinco años de prisión y/o una multa.

Los tres hombres que fueron citados el 5 de mayo, antes de ser puestos en libertad bajo fianza, deben presentarse ante el departamento de inteligencia de la policía iraní cada semana durante los próximos seis meses.

Las Modificaciones al código penal ahogan aún más la libertad religiosa

El presidente de Irán, Rouhani, firmó el 18 de febrero la legislación que ratificó las enmiendas a los artículos 499 y 500 febrero, dichas modificaciones entraron en vigor el pasado 3 de marzo.

Tras los cambios en el artículo 500, bajo el cual los tres hombres han sido acusados, cualquier enseñanza basada en la Biblia o hablar a otros sobre la fe cristiana, que contradice las enseñanzas del islam, se podría dar lugar a un proceso judicial, al igual que la afirmación de que los cristianos pueden comunicarse con Jesús, a quien la enseñanza islámica considera un profeta más, menor a Mahoma.

Entretanto, se han introducido cambios en el artículo 499 que convierte en delincuente  a «quien insulte a las etnias iraníes o a las religiones divinas o escuelas de pensamiento islámico reconocidas por la Constitución con la intención de provocar violencia o tensiones en la sociedad».

Preocupa que la redacción de la ley se preste a interpretaciones, haciendo a los cristianos más vulnerables a acusaciones injustas, ya que no está claro qué se entiende por «insultos" y hasta qué punto esto ha causado «violencia o tensiones».

Artículo 19, una organización que promueve la libertad de expresión y la libertad de información, ha advertido: «Aunque las nuevas disposiciones imponen una amenaza a cualquiera que se niegue a suscribir creencias e ideologías sancionadas por el Estado, afectarán de forma desproporcionada a las personas pertenecientes a minorías religiosas y confesionales y a grupos étnicos».

Las recientes redadas ponen de manifiesto los riesgos de ser un creyente secreto

Estos cambios recientes en la ley iraní, amenazan con endurecer aún más la represión del cristianismo en Irán, que es el puesto número ocho en la lista de World Watch. El gobierno trata de imponer el régimen islámico en el país, lo que significa que las actividades cristianas se consideran a menudo una cuestión de «seguridad nacional», miembros de

iglesias en casa  y sus líderes son encarcelados.

En noviembre de 2020, agentes de los servicios de inteligencia entraron a  varios domicilios pertenecientes a creyentes iraníes.

Se confiscaron celulares, computadoras y biblias, pero no se produjeron detenciones.

Los creyentes fueron amenazados con largas condenas en prisión a principios de este año y se les dijo que sería mejor que huyeran del país.

Con gran valentía, todos se negaron a cumplir cuando se les pidió que se comprometieron a no realizar más actividades cristianas.

La milagrosa huida de un creyente en Irán

Son tantos los riesgos que conlleva ser cristiano en Irán que muchos viven como cristianos clandestinos.

Ser identificado como cristiano puede acarrear la persecución no sólo del gobierno, sino

de las familias y comunidades radicales islámicas.

Aunque los creyentes se reúnen suelen hacerlo en secreto en hogares de otros cristianos, esto conlleva un enorme riesgo.