Celia y su familia, cristianos de trasfondo musulmán, fueron víctimas de un tiroteo perpetrado por uno de sus vecinos musulmanes. La rivalidad económica que existía entre la familia de Celia y la de este vecino (ambos tenían una pequeña tienda local en el área) podría haber sido el detonante de este ataque que finalmente se ha saldado con las vidas de la cuñada de Celia y su hijo. Afortunadamente el hermano de Celia solo recibió un tiro en la pierna y está recuperándose sin ninguna consecuencia muy grave. 

A pesar de que los motivos del ataque no han sido puramente religiosos (como ocurre en otros incidentes de la persecución), esta familia musulmana es conocida por su agresividad, su convicción y tenacidad a la hora de perseguir cristianos, lo que nos indica que la conversión de Celia y su familia ha jugado un papel importante en todo esto. 

Celia y su familia han asistido a los encuentros anuales organizados por Puertas Abiertas en su comunidad. Su cuñada y su hermano eran creyentes desde que se casaron y su hijo se había criado en la Fe. 

Celia y el resto de la familia necesitan oración y ánimo mientras la policía investiga el incidente y se encuentra al culpable del asesinato, el cual huyó tras el ataque. Es ahora el momento de mostrar a nuestros hermanos de Filipinas que no están solos y que como compañeros de oración los acompañamos en su dolor y su sufrimiento.