Hien y Thuan viven en una aldea de la zona norte de Vietnam, un lugar dónde salirse de las tradiciones y las costumbres establecidas por la comunidad puede salir muy caro, en especial en lo que respecta a la creencia en otros dioses. El hecho de creer y seguir a Cristo en este contexto es una considerado una traición a la familia, a la comunidad y en última instancia, al país.

Desde que esta familia de Vietnam dio el paso de fe, sus vidas no han vuelto a ser las mismas. Las autoridades locales han hecho lo imposible por difamar y deshonrar a Hien, Thuan y sus hijos. La familia al completo ha sido aislada del resto de la comunidad, se ha impuesto una prohibición para que no reciban visitas, e incluso sus hijos tienen prohibido interactuar con otros niños en la escuela. Han sido amenazados y obligados negar su fe en Cristo de todas las maneras y los líderes han hecho partícipes a toda la aldea de esta persecución.

El pasado 30 de septiembre, miembros de la comunidad (entre los que se encontraban sus propios familiares) se dirigieron a la casa de Hien y Thuan para realizar un ataque que se saldó con múltiples daños materiales, la destrucción de sus árboles frutales y el asesinato de su ganado, siendo esto su única forma de mantenerse a nivel económico.