Madre e hijo decidieron seguir a Jesús el pasado mes de enero, tras recibir el Evangelio a través misioneros locales que visitaron su tribu, los Hmong, al noreste de Vietnam. La iglesia local les ayudó a estudiar la Biblia y en poco tiempo, vieron a Dios obrando en su vida al sentir una paz que jamás habían experimentado con sus antiguas creencias.

Cuando madre e hijo decidieron contarle a su familia sobre su nueva fe, el marido de Choua golpeó duramente a ambos y los denunció ante las autoridades locales. Los oficiales de policía y el jefe de la aldea llegaron a amenazarlos diciéndoles que, si continuaban con su religión extranjera, serían expulsados de la aldea.

Sin embargo, las amenazas no impidieron que Choua y su hijo fueran en secreto a una iglesia de otra localidad. Lamentablemente, fueron descubiertos y expulsados inmediatamente de la comunidad.

Ahora mismo se encuentran bajo la protección de la iglesia local, la cual les proporcionó un pequeño terreno donde han empezado a construir una casa. Sin embargo, debido a la falta de recursos, la construcción ha quedado pausada.

¿Orarás por esta madre y su hijo?