Fatemeh Mohammadi (21 años), es un raro ejemplo de activista cristiana que aún reside en el país. La joven denunciaba el pasado sábado 21 de diciembre su situación a través de la red social Twitter.

Fatemeh, relata como la universidad de Teherán puso trabas desde el principio del curso con el fin de que no pudiera conseguir su tarjeta de estudiante e impedirle así asistir a las clases. Finalmente fue expulsada, sin explicación ninguna y justo antes de los exámenes de una de sus asignaturas.

La joven ha sido objetivo de las autoridades iraníes debido a su defensa pública de la fe cristiana, algo no muy común debido a la severa represión que ejerce el gobierno alimentado por el islamismo tradicional enraizado fuertemente en el país.

Las dificultades de Fatemeh con las autoridades de su país no son algo nuevo. Hace un tiempo, cuando la joven tenía 19 años, ingresó en prisión 6 meses por pertenencia a una casa-iglesia de la ciudad de Teherán.

El gobierno iraní ejerce una presión devastadora sobre las libertades individuales de sus miembros, tanto en materia de libertad religiosa como en otras áreas. Los únicos cristianos que pueden reunirse y practicar su fe son aquellos que pertenecen a comunidades tradicionales como en el caso de los cristianos armenios y asirios, todo esto bajo el control estricto del gobierno y prohibiendo la evangelización a los iraníes de forma tajante.