Nguyen y su esposa acababan de entregar sus vidas a Cristo, rechazando también sus antiguas costumbres (como la adoración de sus antepasados). Esto enfureció, hasta prácticamente la locura, a las autoridades locales y al pueblo en general. La fe de Nguyen y su mujer fue puesta a prueba cuándo los aldeanos les obligaron a negar a Cristo. Sin embargo, el matrimonio no cedió, y por ello fueron objeto de burlas y obligados a andar durante más de dos horas por un camino rocoso, mientras eran golpeados y empujados al suelo en repetidas ocasiones.

Los miembros de la iglesia se enteraron de lo que les había pasado y fueron llevados inmediatamente a un hospital cercano dónde recibieron tratamiento durante tres días.

El pastor de Nguyen habló con las autoridades locales y les pidió que aceptaran a Nguyen y a su familia de regreso a la aldea, y aunque fueron acogidos, cada día era una tortura para la familia. Eran continuamente amenazados y maldecidos debido a su nueva fe en Cristo.

A finales de julio, Phouc*, la hija de Nguyen, de seis años, fue golpeada en la cabeza y el estómago por otro aldeano. Pocos días después, Phouc perdió el apetito y no paraba de vomitar. La pequeña se puso muy enferma, sufriendo fuertes dolores de cabeza y de estómago. Tuvo que ser trasladada de inmediato al hospital dónde cayó en coma debido a un traumatismo craneal. Aunque después de un mes de estar en coma, Phouc recuperó la conciencia, no podía recordar nada ni reconocer a sus padres.