Debido al Covid-19 la situación de los ciudadanos de Uzbekistán, y en especial de los cristianos, ya era muy difícil. Además de esto, ahora hay que sumar una nueva catástrofe. El pasado 1 de mayo, una de las presas de la zona de Sardobin, en la región de Syrdarya (fronteriza con Kazajistán), sufrió una rotura, lo que provocó grandes inundaciones en las zonas más próximas. Las casas de las localidades cercanas estaban completamente sumergidas en agua y múltiples asentamientos tuvieron que ser evacuados.

Varias familias cristianas e incluso iglesias ilegales se encontraban localizadas en la zona de las inundaciones, por lo que han tenido que ser evacuadas junto al resto de la población. Otros cristianos, sin embargo, han tenido la suerte de que sus casas no fueran impactadas por las inundaciones y han decidido acoger a varias familias necesitadas en sus hogares. Uno de estos cristianos nos comenta lo siguiente:

“A pesar de que no tengo comida suficiente para alimentar a mis hijos, ya que no puedo trabajar durante la cuarentena, debemos aceptar y ayudar a aquellos que están en una situación aún peor que la nuestra. Ellos lo han perdido todo, y aunque no pueda darles mucho, puedo compartir el amor de Dios con ellos”. Algunas familias cristianas han acogido hasta a 5 familias necesitadas en sus hogares.

Por otro lado, el gobierno no garantiza la ayuda económica para los afectados, aún teniendo en cuenta que muchos cultivos y plantaciones han sido destruidos como  consecuencia de las inundaciones.

La situación de nuestra familia perseguida en Uzbekistán  ya era crítica debido al Covid-19 por lo que no podemos ni imaginar las consecuencias que tendrán las inundaciones en las vidas de los cristianos y los ciudadanos de Uzbekistán en general.