La población de Siria lleva sufriendo los estragos de la guerra desde el 2011, lo que les ha dejado en una posición de vulnerabilidad. La escasez de recursos y la imposibilidad de acceder a servicios médicos, significaría el colapso absoluto del país si el coronavirus llegara a expandirse allí como lo ha hecho en países como China, Italia o España.

“Durante muchos años los ciudadanos sirios no han tenido acceso a comida saludable, lo que ha provocado que muchos caigan enfermos con frecuencia. Siria se encuentra en una posición extremadamente vulnerable ante el coronavirus” nos cuenta un colaborador de Puertas Abiertas en el país.

Durante la guerra, muchos jóvenes y familias con hijos huyeron del país, lo que dejó una población bastante envejecida. Muchos de ellos además no tienen familiares o alguien que pueda hacerse cargo de ellos si estos enfermaran. Además, la guerra ha causado que muchos de estos ancianos desarrollen patologías como problemas cardíacos, diabetes o problemas de tensión. En caso de una expansión del coronavirus, son las personas de mayor edad y las que padecen algún tipo de patología previa las sufren los efectos más extremos del virus.

Además de lo mencionado, problemas como la falta de artículos de higiene, la escasez de agua limpia para beber, la inmensa contaminación que existe en las ciudades más grandes o el mal estado en el que se encuentran los hospitales por causa de la guerra, podrían también contribuir a debilitar la salud de la población siria y dejarlos indefensos ante el coronavirus.

A pesar de que esta pandemia está afectando a todo el mundo y todos estamos sufriendo sus efectos, son aquellas personas que ya se encontraban en una situación delicada las que se llevan la peor parte. Siria lleva los últimos años intentando dejar atrás los tiempos de guerra y reconstruirse. Un golpe tan duro como la expansión del coronavirus podría reducirlo todo de nuevo a cenizas. Oremos por nuestros hermanos de Siria, teniendo fe en el Señor y su cuidado para con todos sus hijos.