El primer arresto tuvo lugar el domingo 23 de junio. Los agentes de seguridad detuvieron a 70 cristianos (35 mujeres, 25 hombres y 10 niños) de la Iglesia de la Misión de Fe de Cristo en Keren. También cerraron la escuela administrada por la iglesia.

Estos creyentes están retenidos en condiciones muy duras en un complejo penitenciario llamado Ashufera. Se encuentran en túneles subterráneos en una zona desierta lejos de la carretera principal. Esto significa que cualquier persona que quiera visitarlos, tendrá que caminar un mínimo de 30 minutos para llegar a la entrada. Los reclusos se ven obligados a cavar túneles cuando los oficiales necesitan espacio adicional para más reclusos.

Aparte del arresto, los oficiales el viernes 16 de agosto también presionaron a seis empleados cristianos de Keren para que se retractaran de su fe. Los empleados fueron llevados a lo que se describe como un tribunal informal dentro del centro de mando militar de Asmara, donde un juez les ordenó que renunciaran a su fe.

"Los creyentes dijeron con valor a la corte que no negociarán su fe y que continuarán siguiendo a Jesús. Según se informó, el juez les dijo con enojo que se fueran mientras reflexionaba sobre los siguientes pasos a seguir", dijo una fuente que permanece en el anonimato por razones de seguridad. No saben cuándo recibirán su decisión.

El domingo 18 de agosto, los oficiales de seguridad también arrestaron a 80 creyentes en Godayef, un área de Asmara cerca del aeropuerto. Están detenidos en la comisaría de la policía local. No está claro si este grupo también incluye a niños.

La acción intensa del gobierno ha obligado a otros cristianos de Keren a esconderse.