ETIOPÍA

Lo que empezaron como enfrentamientos étnicos por motivos políticos en la región somalí de Etiopía ha desembocado en graves daños para la Iglesia ortodoxa etíope tewahedo y para algunas iglesias evangélicas. Los informes iniciales indican que los enfrentamientos han causado:

  • La muerte de más de 15 sacerdotes. Por ahora han sido identificados el reverendo Kidane Mariam Nibretu, el reverendo Yared Hibu, el padre GebireMariam Asfaw, Abreham Tigabu.
  • Diez iglesias ortodoxas han sido quemadas y/o vandalizadas.
  • Nueve iglesias evangélicas han sufrido robos/daños.
  • La muerte de al menos 30 personas (según cifras estatales), pero podrían ser hasta 50 según otras fuentes.
  • Un enorme miedo entre la población.

Los socios de Puertas Abiertas en el terreno aún están comprobando los informes.

Los enfrentamientos empezaron a finales de la primera semana de agosto, cuando la diáspora somalí y otros ancianos somalíes se reunieron en Dire Dawa, la capital del estado Dire Dawa, para debatir sobre la destitución del presidente regional estatal, Abdi Illey. Este último, no obstante, envió a su ejército regional especial llamado la milicia Liuy a Dire Dawa, que no se encuentra bajo su jurisdicción, para interrumpir la reunión. Sin embargo, sus esfuerzos se vieron frustrados por las fuerzas federales.

Abdi intentó convocar a su parlamento regional estatal en Jigjiga, la capital del estado somalí de Etiopía, para ratificar la declaración de independencia de su estado de Etiopía. El Artículo 39 de la Constitución declara que “toda nación, nacionalidad y pueblo en Etiopía tiene un derecho incondicional a la autodeterminación, incluido el derecho a la secesión”.

El ejército federal intervino de manera inmediata para frenar la reunión del parlamento regional y se hizo con el control de la televisión estatal regional, que había servido como portavoz a Abdi. Se entiende que Abdi ordenó a su milicia y a la juventud somalí a que empezara su ataque contra los negocios federales y privados. Las fuerzas de seguridad federales trabajan para estabilizar la situación. Aunque se ha informado sobre el arresto de Abdi, su sustituto lo ha negado.

Sigamos orando por la situación. Pidamos que la paz prevalezca y que el gobierno federal muestre sabiduría a la hora de afrontar esta amenaza contra la estabilidad. Oremos también para que la protección del Señor esté sobre Sus hijos y para que estos tengan la gracia para poder vivir vidas que sean claros testimonios para Cristo en medio de estas circunstancias.

Mapa que muestra la región en la que se ha desatado la violencia (Foto: Puertas Abiertas)

TAYIKISTÁN

Oremos por un grupo de nueve hermanos que fueron arrestados en el sur de Tayikistán. El grupo está compuesto por dos creyentes tayikos y siete hermanos de otros países de Asia Central, todos de trasfondo musulmán; se reunieron para practicar cómo compartir el Evangelio entre los musulmanes de esta región, donde las tradiciones islámicas son muy fuertes y donde la mayoría de la población es musulmana convencida. Hace unos días, durante una evangelización en una aldea remota fueron arrestados. La policía les arrebató sus documentos y móviles.

Han pasado un par de días en la comisaría, donde han sido interrogados en numerosas ocasiones. El jefe del departamento de policía de la región iba a deportar a los siete cristianos de otros países sin permiso para volver al país durante años. Pero después se decidió dejar marchar al grupo, aunque con una multa de 900 dólares en total (8000 somonis tayikos). Los siete extranjeros pueden abandonar el país sin ser deportados, pero con la condición de hacerlo cuanto antes. Gracias a Dios no fueron golpeados y han sido puestos en libertad. Pese a la multa, Dios ha respondido a nuestras oraciones. El resultado de la situación podría haber sido mucho peor, pero Dios lo ha cambiado todo para mejor. Los siete cristianos están de camino a la capital y después se dirigirán a sus países. Sigamos orando por ellos, por su seguridad y por sus familias y oremos también por los hermanos tayikos.

SUDÁN

Damos gracias a Dios por la sorpresa que se llevaron cinco líderes cristianos de Sudán que aparecieron ante el tribunal el pasado 8 de agosto:¡el juez falló a su favor! Durante años, el gobierno sudanés ha intentado apoderarse ilegalmente de las propiedades de la iglesia. Este caso particular involucró una disputa sobre una de las propiedades de la Iglesia de Cristo Sudanesa (SCOC, por sus siglas en inglés). El Ministerio de Asuntos Religiosos había ordenado que la propiedad fuera entregada a un comité dirigido por el Gobierno. Desde entonces, los líderes de la iglesia han sido regularmente hostigados, interrogados y llevados a los tribunales. En mayo de 2017, la SCOC se arriesgó a escribir una carta abierta de protesta al gobierno sudanés sobre lo que llamó "violación sistemática de la libertad religiosa de los cristianos".

Así que no sorprende la sorpresa de los cinco líderes de la iglesia, incluido el presidente de la SCOC, Ayouba Telyan, cuando en el tribunal confirmó sus derechos y el juez falló a su favor. El juez ordenó que la administración de la propiedad se devuelva a la SCOC y los cinco líderes de la iglesia volvieron a sus oficinas al día siguiente.

Damos gracias a Dios por este acontecimiento novedoso y que ofrece un poco más de esperanza a los líderes de las iglesias en Sudán. Por supuesto, todavía se necesitan muchas más acciones del gobierno sudanés para terminar con la persecución de las minorías religiosas en el país. Otras denominaciones, como la Iglesia Evangélica Presbiteriana de Sudán, también están en conflicto con el Gobierno por la autorización de sus propiedades, y se enfrentan a multas, al cierre y a la destrucción de sus edificios e iglesias. Por todo eso sigamos orando sin cesar por la situación de nuestros hermanos en Sudán, sin dejar de dar gracias a Dios por su plan y propósito con su pueblo en este país.

ASIA CENTRAL

La semana pasada en un pueblo de Asia Central se llevó a cabo un juicio contra un grupo de siete hermanos que habían sido arrestados y acusados de “reuniones y actividad ilegales”. No obstante, en realidad, fueron arrestados durante una reunión de oración en la casa de uno de ellos. Todos recibieron una multa: cinco de ellos a pagar 115 dólares cada uno (575 dólares en total); los otros dos (el pastor y su ayudante), 1150 dólares cada uno (2300 dólares en total). Estos dos últimos fueron encarcelados durante diez días, ya que se trata del segundo arresto por “el mismo delito” en este año, por lo que ahora están en prisión. Oremos por estos hermanos, para que permanezcan firmes en estos días de encarcelamiento. Oremos también para que todos puedan pagar sus multas, que son demasiado elevadas para ellos, ya que los salarios en su pueblo son muy bajos. Por último, oremos por su fe, por su seguridad y por sus familias, pues les resulta complicado permanecer fieles viviendo bajo la presión constante del gobierno.