Las corrientes del islam

El islam alberga varias corrientes

El primer cisma (o división) surgió tras la muerte de Mahoma a causa del sucesor. ¿Debería ser elegido por la comunidad o sucederle alguien de su familia?

Los suníes, cuyo nombre significa los que siguen el Corán y la Sunna (el ejemplo del profeta Mahoma) optaron por elegirle. Para ellos, la autoridad emana de las fuentes escritas, es decir, el Corán y los Hadices (recopilaciones de los dichos y hechos de Mahoma que los musulmanes consideran como un ejemplo a seguir). Para los suníes la Sharia es inalterable.

Los chiíes, que significa facción, creen que el primo Alí, primo de Mahoma, y después su hijo y sus descendientes son los únicos sucesores legítimos del profeta. La autoridad la tienen los imanes como autoridad religiosa y, actualmente, los ayatolás, como autoridad espiritual. Creen que la luz divina está presente en cada uno de sus líderes religiosos, desde Mahoma hasta el ayatolá Jomeini, ya fallecido. Practican el culto a los mártires y creen que Hussein, el hijo de Alí, murió con el fin de interceder por ellos. La palabra de un ayatolá chií tiene fuerza de ley.

Los sufíes, o místicos, entran en contacto directo con Alá. No se oponen a la ley sino que piensan que la ley por sí sola no es suficiente, por lo que buscan una experiencia espiritual. Hay un gran número de escuelas sufíes, llamadas cofradías, que enseñan la disciplina con la cual un discípulo puede lograr “la unión con Dios”. Son aficionados a la poesía religiosa, la música y la danza. Tienen una organización social específica. El culto sufí se realiza en una lengua ininteligible. Su finalidad es, entre otras, lograr un estado de embriaguez espiritual.

El islam popular es un término utilizado por los no musulmanes para referirse a los musulmanes que participan en las prácticas sincretistas entre las religiones animistas locales, el culto a los antepasados, etc... y el islam. Los seguidores del islam popular creen en la existencia de los ángeles, yins, espíritus y Satanás, y piensan que están en todas partes. Su objetivo es estar a bien con ellos, con el fin de utilizarlos para alejar el mal o invocarlos con otros propósitos. La práctica del islam popular no es uniforme en todo el mundo y se adapta a los rituales religiosos de cada región.

Los musulmanes laicos son aquellos que mantienen un equilibrio entre su fe en una religión del siglo VII y las ideas occidentales del siglo XX. Se consideran a sí mismos musulmanes, y se dividen según la corriente filosófica que sigan. El abanico se extiende desde los que creen que Mahoma anticipó en el Corán todos los cambios que ha experimentado occidente, hasta los socialistas, quienes no están conformes con todas las reglas impuestas y tratan de reformar el mundo musulmán sobre la base del pensamiento socialista.

Los ahmadíes son seguidores de Mirza Ghulam Ahmad, quien en el siglo XIX afirmó ser un profeta enviado para purificar el islam. Afirmó que era la reencarnación de Cristo y la de Krishna, el dios hindú. Los ahmadíes no son estrictamente musulmanes y son profundamente anti-cristianos. Aunque son pocos, se encuentran por todo el mundo musulmán, excepto en Oriente Medio. Son ingeniosos a la hora de argumentar y debatir con los seguidores de otras religiones, especialmente con los cristianos.

Los fundamentalistas islámicos. Es un término empleado para referirse a un creciente de movimiento de musulmanes desencantados con la actual situación y que quieren regresar al islam del siglo VII imponiendo la ley islámica, primero en su país para extenderlo después a todo el mundo. Están por todo el mundo y se caracterizan por compartir el mismo pensamiento, incluso aunque no estén conectados entre sí. Son grupos que se forman en el ámbito local y su propósito es establecer la dominación del islam por todo el mundo.

Los musulmanes negros. Este movimiento nació como uno de los vehículos de la protesta social surgida en los Estados Unidos a comienzos del siglo XX. En 1913, Timothy Drew, quien tenía algún conocimiento del islam, fundó el primer templo de la Ciencia Mora en Newark, Nueva Jersey. Afirman que Dios es negro y el hombre blanco el representante del diablo en la tierra. Se caracteriza por una interpretación radical de la Biblia y creen que el Armagedón Negro (la batalla final entre el Bien y el Mal) se llevará a cabo en los Estados Unidos entre negros y blancos.

Fuente: “Esperanza para los Musulmanes” por Don McCurry utiliza con permiso del autor.