“Ya no puedo coger agua del pozo de mis vecinos desde que me convertí a Cristo. Entonces cogía agua de los estanques y ríos cercanos, ¡pero está sucia!”, lamenta Purnendu Biswas, de 57 años, que dejó el hinduismo y se convirtió en cristiano en el año 2002.

Poco después de beber el agua, el nieto de cinco años de Purnendu enfermó. Pocas semanas después, él mismo se puso seriamente enfermo, con dolor de estómago y diarrea. Se fue al médico, que le advirtió consumir agua purificada o en botellas en lugar de agua de los estanques porque esa agua estaba demasiado contaminada para el consumo.

“Pero no podemos permitirnos agua purificada en botellas. El agua de las tuberías del pozo es gratis, pero instalar este sistema es demasiado caro para nosotros. ¿Qué otra cosa podemos hacer?”, pregunta Purnendu con tristeza.

Abdul Kashem, de 45 años, cristiano de trasfondo musulmán, fue confrontado también con el mismo problema. “Después de nuestra conversión ya no teníamos acceso a agua potable. Mis vecinos musulmanes no nos permitirían coger agua de sus pozos. Como consecuencia, mi familia y yo estamos enfermos frecuentemente”.

Intentaron desesperadamente acceder a los pozos, pero fueron frenados por los aldeanos. Siendo minoría, fueron amenazados y se les dijo que habían traicionado al islam y a su pueblo. Para ellos, ya no eran dignos de beber de su misma agua. Las carreteras que llevan a los pozos de la comunidad fueron bloqueadas con vallas para impedirles más intentos y se vieron obligados a seguir cogiendo agua de los estanques y ríos para lavar, cocinar y beber.

Pozos de agua para quienes les es denegada

Denegar el acceso a agua potable es una de las muchas maneras en las que ciertas comunidades en Bangladesh castigan a quienes renunciaron a las creencias predominantes, sea el islam o el hinduismo* (Bangladesh es predominantemente musulmán, pero también hay comunidades hindúes significativas) y decidieron seguir a Cristo. En 2015, un cristiano clandestino fue incluso asesinado por compartir el agua de su pozo con cristianos de trasfondo musulmán.

Un coordinador de Puertas Abiertas nos cuenta lo importante que es disponer de agua saludable para la supervivencia y la salud de estos cristianos perseguidos: “Nos dimos cuenta de que no es suficiente llevándoles biblias y enseñándoles lo que la Biblia dice. Necesitamos proporcionarles lo que más necesitan: ¡agua potable para evitar que enfermen!”.

Puertas Abiertas ha instalado pozos de agua potable para estos creyentes durante años. Cada año buscamos cristianos de trasfondo musulmán o hindú que son perseguidos de esta manera y en 2017 fuimos capaces de instalar 34 pozos de agua potable en diferentes áreas de Bangladesh. “Esto significa que ahora 145 cristianos perseguidos tienen acceso a agua potable y no serán tentados a retractarse de su fe en Cristo. Planeamos ayudar a 400 personas a través de este proyecto”, dice un trabajador de Puertas Abiertas.

Recogiendo persecución, devolviendo amor

La esposa de Purnendu da las gracias a personas como tú que hacéis posible este trabajo: “Sois la respuesta de Dios a nuestras oraciones... Mi nieto y todos en mi familia disfrutan ahora de buena salud. Esto es un testimonio para nuestros vecinos hindúes de que Dios nos cuida y provee para nuestra necesidad”.

Debido a la pobreza, la mayoría de los aldeanos no tienen su propio pozo, independientemente de su religión. Por lo tanto, un pozo tiene que ser compartido por unas 10 o 15 familias, lo que conlleva una larga cola de espera para obtener agua. Para ahorrar tiempo, algunos de estos aldeanos van al pozo de los creyentes, cuya fila de espera es mucho más corta.

En vez de negárselo como hicieron con ellos, los cristianos lo ven cómo una oportunidad para hablar del amor de Dios, según nos cuenta Abdul Kashem: “Después de nuestra conversión, nuestros vecinos nos prohibieron recoger agua de sus pozos. Ahora que tenemos nuestros propios pozos, no les prohibimos coger agua de los nuestros. Cuando vienen, les contamos que Dios se preocupa por nosotros y nos proporcionó estos pozos. Luego les compartimos sobre el amor de Dios a través de Jesucristo”.

Esto es una alegría para el equipo de Puertas Abiertas: “Estamos muy contentos de ver que estos pozos han traído alivio para nuestros hermanos y hermanas. Pero cuando vimos que estaban usando este regalo para apuntar a sus perseguidores y vecinos al ‘Agua Viva, Jesucristo’, nos dio más alegría todavía”, dice nuestro trabajador sobre el terreno.