En un movimiento agresivo para posicionarse como el centro intelectual del mundo musulmán, Turquía ha anunciado sus planes de abrir una universidad islámica parecida a la de Al-Azhar en Egipto, el centro más antiguo y más respetado de estudios islámicos.

El anuncio de Ankara llega en medio de años de bloqueos legales a las minorías cristianas de Turquía para evitar que construyan sus propios seminarios.

El ministro turco de Asuntos Religiosos presentó en Octubre los planes de transformar a la universidad privada 29 Mayis en una escuela islámica. Según declaraciones de funcionarios del estado, se convertirá a un "ejemplo” para Al-Azhar.

"Queremos fundar una universidad islámica en Estambul, y este es un proyecto importante para la humanidad," dijo el presidente del Departamento de Asuntos Religiosos de Turquía, Mehmet Gormez, en una declaración oficial.

"Los estudiantes que se gradúen en universidades como ésta serán parte de la solución, en lugar de la raiz del problema," dijo Gormez, haciendo una alusión velada a Egipto.

Las relaciones entre Turquía y Egipto se han deteriorado desde que la Hermandad Musulmana fuera destituida del poder en Julio de 2013. Ankara perdió mucho prestigio y dinero cuando la contra-revolución egipcia acabó con Mohammad Morsi, protegido de Erdogan.

La apertura de su propia universidad islámica sugiere que el objetivo del presidente Recep Tayyip Erdogan es quitar legitimidad a las credenciales religiosas de Egipto y dársela a Turquía, dijo Michael Rubin, experto en Oriente Medio del "American Enterprise Institute”, a World Watch Monitor.

El movimiento hacia el establecimiento de un seminario islámico forma también parte de la tendencia turca de verse como líder inmediato y futuro del mundo musulman. Cuando el actual primer ministro, Ahmet Davutoglu, fue ministro de Asuntos Exteriores, hablaba con entusiasmo de "neo-otomanismo”, es decir la idea de que Turquía recuperara el poder que ostentaba en la época del imperio otomano.

Durante seis siglos, el imperio otomano controlaba todo desde Europa del Este hasta la Península Arábiga, con el califa reivindicando su descendencia espiritual directa del profea Mohammad.

"El intento turco de competir con Al-Azhar no tiene por objetivo la expansión de la fe islámica en el mundo, sino más bien subraya objetivos políticos," dijo Mohammad Shahat al-Jundi, docente en Al-Azhar, a Al-Monitor. "[Turquía] pretende atraer a musulmanes para que estudien en Turquía y así quitar protagonismo a Al-Azhar. Desea restaurar su pasado glorioso como califato."

Sueños de nuevos seminarios o incluso de reabrir los antiguos han sido imposibles de realizar para los cristianos de Turquía durante décadas. El estado mantiene el firme monopolio en cuanto a la apertura de escuelas religiosas de educación superior. Una muestra de ello es que forzó el cierre del seminario teológico griego ortodoxo Halki en 1971. Las peticiones por parte de la Iglesia Apostólica Armenia de poder abrir una institución para formar a sus sacerdotes en el marco de la Dirección General de Educación Superior han sido ignorados durante siete años.

El partido gobernante turco, AKP (Partido de Justicia y Desarrollo), se ha resistido a la posibilidad de reabrir el seminario Halki durante años. Pero Erdogan supeditó la reapertura a dos condiciones: que el gobierno griego no interfiera con sus ciudadanos musulmanes en la elección del líder de su comunidad religiosa; y que Turquía obtenga el permiso de restaurar dos mezquitas atenienses de la época del imperio otomano.

Cualquier ciudadano cristiano de entre las minorías armenia, ortodoxa, católica y protestante de Turquía que quiera recibir una educación en un seminario, debe estudiar en el extranjero, o a distancia.

El elevado coste de la educación en el extranjero así como la participación limitada debida a las restricciones de idioma son problemas recurrentes, según un informe sobre la libertad de religión en Turquía publicado en 2013 por el Comité Noruego de Helsinki (NHC Norwegian Helsinki Committee).

Mine Yildirim, experta en libertad de religión del NHC, dice que no hay ninguna iniciativa estatal que vaya a resultar en la apertura de un seminario para cualquier fe distinta a la del islam. La insistencia de Turquía en el principio de reciprocidad sigue bloqueando la reapertura del prestigioso seminario Halki.

"Los derechos humanos no pueden estar supeditados al principio de reciprocidad, y el derecho a establecer seminarios para educación religiosa no sólo está garantizado bajo el Tratado de Lausana, sino también en el Convenio Europeo de Derechos Humanos y el Convenio Internacional sobre Derechos Civiles y Políticos de las Naciones Unidas”, dijo a World Watch Monitor.

Los protestantes turcos tienen pocas opciones para la formación teológica. O bien estudian de manera informal con un pastor en su iglesia, o en seminarios teológicos en lengua turca en el extranjero, o reciben una formación teológica formal en inglés en occidente.

Solo unos pocos de los aproximadamente 50 pastores protestantes de Turquía tienen una formación teológica oficial, debido a las restricciones de idioma y los costes elevados, comentó Umut Sahin, Secretario General de la Asociación de Iglesias Protestantes, a World Watch Monitor.

Yildirim dijo que cree que la situación cambiará solo si comunidades religiosas o de creyentes acuden al Tribunal Constitucional de Turquía y al Tribunal Europeo de Derechos Humanos para presentar recursos judiciales. Ningún grupo ha abierto tal demanda judicial, pero ella opina que tendría éxito.

Tales restricciones no existen para la universidad islámica, pero aún así se enfrenta a sus propios retos. Está ubicada en un distrito residencial muy poblado en el lado asiático de la ciudad. La universidad actual, la Universidad 29 Mayis, comprende solamente unos pocos edificios y hay poco espacio para ampliaciones.

Analistas turcos locales dicen que no hay esperanzas de desplazar a Al-Azhar, dado su estatus milenario como centro global de educación musulmana.

"Si nuestro gobierno jamás pensara en fundar una institución con el objetivo de competir con Al-Azhar, sería un despropósito, una pérdida de tiempo y energía," dijo Gencer Ozcan, profesor de ciencias políticas en la Universidad Bilgi de Estambul, a World Watch Monitor.

Otros analistas dicen que el movimiento es más sobre la exaltación de Erdogan que de la nación.

"No es tanto que Turquía se vea como el primer estado musulmán, sino que el presidente Erdogan se ve a si mismo como un nuevo sultán, o incluso califa," dijo Rubin.

"Erdogan quiere convertirse en líder del mundo islámico. No es simplemente neo-otomanismo, ha ido mucho más allá de eso."

Desde que el AKP llegara al poder hace 12 años, Turquía ha estado construyendo mezquitas de manera compulsiva. En la última década se abrieron aproximadamente 17.000 mezquitas, elevando el total de mezquitas en el país de

76.000 a 93.000. Todas fueron financiadas por el gobierno. Todos los imanes reciben su salario del estado.

Los críticos del presidente turco dicen que sus movimientos recientes encaminados a reforzar la agenda islámico-política del AKP han mancillado la imagen de Erdogan como un reformador musulmán democrático, y que está promoviendo un acercamiento peligroso entre mezquita y estado.

"Puede que los diplomáticos hayan querido considerar a Erdogan y su Partido de Justicia y Desarrollo como el equivalente islámico de un partido cristiano democrático en Europa, pero estarían equivocados," dijo Rubin. "Erdogan dijo que quiere levantar una generación religiosa y va en serio. Es como Jomeini pero trajeado, y tendemos a olvidarlo, para nuestro propio peligro."