Foom*, de 40 años, viuda, madre de cuatro hijos y creyente de Vietnam, sufrió una lesión en la columna vertebral tras ser atropellada con una moto cuando volvía a casa de la iglesia a finales de mayo de este año.

El hombre que la golpeó es su vecino. Ya en 2019, pocos días después de su conversión, este vecino la golpeó y azotó con un palo. El pastor de Foom y los miembros de la iglesia creen que el incidente fue intencionado, ya que el hombre les ha dicho repetidamente a Foom y a sus hijos que dejen de ir a la iglesia, exigiéndoles que renieguen de su fe y vuelvan a la creencia animista de los Hmong, a lo que Foom se negó.

El pastor de Foom denunció ambos incidentes a las autoridades locales y les pidió que tomaran medidas. Sin embargo, las autoridades sólo respondieron: «Ya le hemos advertido que vuelva a la creencia hmong, pero no escuchó nuestra advertencia. Incluso dejó que su iglesia la ayudara».

Por ello, el autor de este delito siempre se ha venido librando de las consecuencias de sus actos. El pastor también añadió: «Las autoridades locales difundieron en nuestro pueblo que si alguien se convierte al cristianismo sufrirá un accidente como el de Foom. Si dejan de adorar a los dioses del pueblo hmong, serán castigados y Dios no podrá rescatarlos. Por eso, la gente tiene miedo de convertirse».

Con la ayuda de los colaboradores locales de Puertas Abiertas, Foom pudo ser operada recientemente y ahora se recupera en un hospital del norte de Vietnam. Los miembros de la iglesia local se turnan para cuidar de Foom y de sus hijos. El pastor de Foom dijo: «Su familia es especial para nuestra iglesia porque es viuda y tiene cuatro hijos. A causa de la pobreza, su vida diaria está llena de cargas, pero es fiel al Señor incluso cuando ha sufrido persecuciones en los últimos años. Siempre la visitamos [en el hospital] para rezar y animarla a seguir confiando en el Señor, que es quien le da fuerza y paz».