Una joven pareja, Minh* y Lanh*, de 18 años cada uno y padres de dos hijos, procedentes de una tribu de las montañas de Vietnam, fueron expulsados de su casa y repudiados por sus familias tras escoger no negar a Cristo. Mientras no renuncien a su nueva fe, no serán aceptados por sus padres y demás parientes, ya que sus familiares decían que creer en Dios significa abandonarlos a ellos, a sus antepasados y a su cultura. La joven pareja se aferró a su fe y abandonó la casa. Con la ayuda de su iglesia y de otros creyentes, pudieron construir otra casa en el pueblo.

Cuando el gobierno local conoció su historia, la pareja fue convocada a la oficina de policía y fue interrogada durante un día. Las autoridades locales también les amenazaron con renunciar a su fe cristiana para permanecer en el pueblo o, de lo contrario, les echarían y confiscarían sus vacas. Minh y Lanh dijeron con valentía que seguirían con su fe y seguirían yendo a la iglesia.

Cuando las autoridades del distrito se enteraron de este incidente, dieron instrucciones a los líderes del pueblo para que dejaran de obligar a la pareja a renegar de su fe, ya que les preocupaba que esto pudiera crear una opinión pública negativa hacia el gobierno.

A pesar de que Minh y Lanh siguen enfrentándose a la opresión de sus familias y de otros aldeanos, 12 personas se comprometieron con Cristo gracias al testimonio de la pareja. El contacto local de Puertas Abiertas y el pastor de la pareja compartieron: «Este es un verdadero milagro y un gran testimonio: la gente ve la verdadera convicción del Evangelio a través de las vidas de esta pareja y ve la necesidad de seguir a Jesús. La iglesia está animada al ver cómo Dios está trabajando».