La influencia del islamismo radical no se limita a las fronteras de Somalia. Al oeste del país se encuentra Etiopía, que ocupa el puesto 22 de la lista. Al norte se encuentra Yibuti, que ocupa el puesto 24. Al sur se encuentra Kenia, que ha subido rápidamente al puesto 19 de la lista. El islamismo radical es la causa común de persecución en todos estos países.

Pero a pesar de esta feroz oposición, la iglesia del Cuerno de África permanece fiel. La fe de estos valientes hermanos y hermanos es inquebrantable.

"Vas a morir"

Cuando Ahmed* perdió su trabajo y no podía pagar su alquiler, Mohammed le acogió en su casa. Ahmed le estaba muy agradecido por su hospitalidad, pero había algo que le parecía sospechoso. Mohammed* escuchaba a diario algo en sus auriculares, cuando Ahmed le preguntaba qué era lo que estaba escuchando, su amigo le daba una respuesta elusiva y cambiaba la conversación.

Un día, Ahmed decidió registrar las pertenencias de su amigo para descubrir la grabación que escucha Mohammed. Se quedó estupefacto al descubrir que era una Biblia en audio. Mohammed había abandonado la fe de sus antepasados y se había convertido en un seguidor de Isa al Masih (Jesús).

Cuando regresó Mohammed, Ahmed le grito: ¡Eres un infiel y vas a morir! Mohammed le pidió que se marchara de su casa, pero se negó a hacerlo. Tres noches más tarde, Ahmed atacó a Mohammed con una herramienta de jardinería.

"No vi nada, solo sentí repentinamente un dolor muy agudo en la cabeza y que la sangre me caía a borbotones por el cuello", dijo Mohammed.

Gracias a Dios, algunos vecinos de Mohammed fueron a en su ayuda y le trasladaron a un hospital. "Ahmed era mi amigo, alguien que conocía desde hacía mucho tiempo. Le abrí mi hogar cuando no tenía donde ir y así es como me lo pagó."

Paz en medio de la persecución

Mohammed nació en Somalia. El islam está reconocido como la religión oficial del estado de Somalia y la apostasía (conversión a otra religión) es ilegal. El simple hecho de ser sospechoso de ser cristiano puede suponer la ejecución inmediata; ser decapitado o recibir un disparo en la cabeza no sería inusual.

Mohammed dice: "Parece como si la gente hubiera perdido la humanidad…no se puede confiar en nadie, ni si quiera pedirle consejo a alguien."

Los cristianos viven en constante temor de ser descubiertos. Al-Shabaab, el grupo militante islamista vigila a los que sospechan de ser cristianos, incluso espían las comunicaciones por móviles (las empresas de telefonía están obligadas a pagarles unos impuestos para evitar que destruyan sus reproductores). Un cristiano nos escribió: "Hay mucha gente que accede a las cuentas de correos electrónicos y puede ver fácilmente a qué te dedicas…tengo que ser muy prudente."

Mohammed conoció al Señor durante uno de sus viajes al extranjero, gracias a un valiente somalí cristiano que se arriesgó a compartir su fe con él. "Sentí paz interior por primera vez en mi vida."

Su nueva fe le ha costado muy caro. Su mujer le abandonó y se llevó sus hijos cuando dejó de asistir a la mezquita, perdió su trabajo y el ataque de Ahmed podría haber acabado con su vida. Aun así Mohammed se aferra a su fe: "Es el único lugar donde he sentido paz interior. A pesar de los problemas y de no saber cuál es mi sitio en este mundo, a pesar del rechazo y de la persecución, siento paz. Por eso me aferro a Cristo. Volver al islam no es una opción para mí."

Esperanza y sanidad

Hay 20 millones de somalíes en el mundo, pero menos de la mitad viven en Somalia; se pueden encontrar millones de ellos en los países vecinos del Cuerno de África. Aunque la persecución es generalmente menos severa en estas naciones que en Somalia, el extremismo islámico que está asociado a la cultura somalí dificulta seriamente seguir a Cristo.

Pero el brazo de Dios es lo suficientemente largo como para alcanzar al pueblo somalí, y a veces incluso llega a producir milagros.

Fatuma* pertenece a una familia somalí de 23 hijos, que practicaba una forma del islam mezclada con creencias ancestrales. Fatuma tenía trece años cuando falleció su madre, así que se marchó a vivir con su hermana mayor y pudo asistir a la Universidad para estudiar Contabilidad. Sin embargo, su salud empezó a deteriorarse durante el curso. Su familia lo relacionaba con espíritus ancestrales vengativos, airados con ella por no haber cumplido con la tradición de sacrificarles alguna cabra.

Un día, Fatuma conoció a una alumna cristiana en su universidad. Su amiga le habló del poder sanador de Jesús y le invitó a su iglesia. Después de su segunda visita a la iglesia, Fatuma aceptó a Jesús como su salvador y quedó completamente sanada.

"Somos musulmanas"

Fatuma continuó asistiendo a la iglesia regularmente. Al principio consiguió mantener su secreto, pero un amigo de la familia descubrió lo que estaba haciendo y se lo contó a su hermana.

La hermana de Fatuma se presentó en la iglesia durante una reunión. "¿Para qué vienes aquí? Nosotras somos musulmanas" declaró. La hermana la encerró en una habitación durante cuatro meses, alimentándola por la ventana. No permitió que nadie la viera ni que asistiera a clase.

Finalmente, la hermana pensó que Fatuma se habría retractado de su nueva fe. "Mi hermana abrió la puerta como si no hubiera pasado nada y empezó a hablar conmigo. Me pidió perdón por encerrarme durante tanto tiempo. También me dijo que iríamos juntas a la mezquita para orar."

Entonces, su hermana salió un instante de la habitación dejando la puerta abierta. "Sabía que Dios le había abierto la puerta. No perdí tiempo y me escapé rápidamente sin ni si quiera calzarme."

Fatuma llamó a su amiga cristiana, la cual fue capaz de comprar un billete de avión junto con otros cristianos, para poder sacarle de la ciudad. Fatuma vive actualmente con la hermana Rebeca, cuyo ministerio es ayudar a los cristianos de trasfondo musulmán. Fatuma se gana un pequeño sueldo dando clases particulares. Vive con miedo a ser descubierta, ya que se ha enterado de que un tío suyo vive en la ciudad y la está buscando. Cuando Fatuma sale a la calle, se cubre completamente para ocultar su identidad.

El futuro es incierto, pero Fatuma está decidida a seguir a Cristo. "Quiero llevar el Evangelio, pero no siempre sé cómo hacerlo. Leo la Biblia a menudo. Salmos 23:6 es mi versículo favorito: Ciertamente, el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová moraré por largos días".

"Para mí has muerto"

Aunque Fatuma pudo asistir a una iglesia y reunirse con otros cristianos cuando decidió seguir a Cristo, muchos cristianos del Cuerno de África viven muy aislados. Este es el caso de Zemzem, la cual decidió seguir a Cristo tras conocer a un cristiano en el hospital. Su marido la golpeó y se divorció de ella por negarse a renunciar a Cristo, fue rechazada por todos sus conocidos y su madre le dijo: "para mí has muerto".

Zemzem dice: "Estuve encarcelada y los policías intentaron obligarme a firmar un acuerdo con el que me comprometía a no evangelizar. Los vecinos de la aldea me insultan y me tiran barro cuando me cruzo con ellos por la calle." Y aun así su fe es inquebrantable. "Justo después del divorcio me comprometí a seguir a Cristo con todo mi corazón."

Zemzem se quedó sin su casa y con tres hijos de 7 a 11 años a los que cuidar.

"Noticias triunfantes"

Cuando fuimos a visitarla, estaba viviendo en una habitación de 9 metros cuadrados, ese es todo el espacio que tiene para cocinar, comer y dormir. No tenía cama, ni muebles, estaba durmiendo en el suelo y con todas sus pertenencias en maletas y bolsas de plástico.

Para poder sobrevivir, se gana la vida haciendo coladas a mano a cambio de la voluntad de sus clientes. Trabaja sin quejarse, sin importar la cantidad que le paguen.

Puertas Abiertas ha podido proveerle una cama, sábanas y utensilios de cocina. Junto con cristianos de la zona, estamos buscando una solución a su situación laboral. Zemzem está muy agradecida por esta ayuda; también les está muy agradecida a los cristianos clandestinos de su comunidad que le ofrecen su ayuda y se han convertido en su familia espiritual.

"A pesar de la opresión, la luz sigue brillando en sus ojos. Ante nuestras preguntas, sus respuestas son animadas, como si transmitiera noticias triunfantes." Comparte Fikiru, un obrero de Puertas Abiertas.

(*) Pseudónimos por motivos de seguridad.