Homs es una de las ciudades más destruidas en Siria a causa de la guerra. ¿Se puede encontrar esperanza en una ciudad que ha sufrido tanto, donde barrios completos son prácticamente inhabitables?

Está oscuro, pero el tentador olor de la comida llena las escaleras del edificio en el que vive Athanasios. Todos los demás apartamentos están cubiertos de oscuridad. Ventanas sin vidrio, puertas estropeadas que no se han abierto durante mucho tiempo… Su casa es una de las pocas en este vecindario que está habitada e iluminando en esta noche oscura.


Cuando Athanasios abre la puerta, la luz se ilumina aún más, como sucede en todas partes a donde va este siervo de Dios. Es un verdadero portador de esperanza y prueba de que el poder de Dios traspasa denominaciones y confesiones cristianas. Athanasios es sacerdote de la Iglesia Griega Ortodoxa en Siria y el amor de Dios irradia en su vida ejemplar.

La cena está casi lista. En la seguridad de su casa, Athanasios se quita su uniforme religioso y se une a la mesa con una sencilla camisa blanca. Su esposa todavía está ocupada en la cocina. Su hija de dos años, con su cabello rizado y oscuro, se ríe y bromea, mientras el mayor de sus hijos practica su escaso inglés con los visitantes de Puertas Abiertas.

Athanasios comienza a contarnos: "Nos quedamos". Una declaración simple que involucra mucho sufrimiento, desesperación, valentía y sobre todo fe y amor por su país. "Solo nos marchamos tres días, esos días en los que nadie podía quedarse aquí. La situación era terrible”. A día de hoy, las barricadas contra los francotiradores siguen en las calles, al igual que las ventanas rotas, edificios abrasados, carreteras bloqueadas con montones de arena y escombros, y casi ningún signo de vida humana.

Su esposa Lara sirve la cena. La familia se ve tranquila, les gusta compartir su comida con visitantes. Los platos están llenos y se vuelven a llenar hasta dos veces. La hospitalidad siria significa tratar a tus invitados como si fueran miembros de la realeza.


El sacerdote se ha mantenido fiel a su iglesia, a su gente en la ciudad de Homs, cuando la batalla era intensamente cruda y diaria. Siete miembros de su iglesia murieron asesinados durante la guerra y cuatro fueron secuestrados. La hija de uno de los hombres secuestrados, que sigue desaparecido, pudo compartir también con los visitantes de Puertas Abiertas: “Athanasios fue el primero en visitarnos cuando mi padre fue secuestrado hace cuatro años. La situación era terrible en ese momento. Los francotiradores estaban por todas partes. El sacerdote tuvo que correr para salvar su vida al visitarnos, pero aun así vino. Nunca lo olvidaremos".

"Estoy tan agradecido a Puertas Abiertas por apoyarnos desde el principio…"

Athanasios es un hombre que quiere ver un nuevo amanecer para su ciudad, especialmente para su comunidad cristiana. Puertas Abiertas lo apoya en esa misión. Su iglesia es uno de nuestros Centros de Esperanza en el país. Entre otras cosas, cuentan con una fábrica de esponja para colchones y mobiliario que emplea a 21 personas, y una fábrica de costura especializada en ropa para clérigos de las iglesias que emplea a otras 16. Otra forma de ayudar a su comunidad es el suministro de alimentos que proporciona a familias o las distintas actividades que la iglesia organiza para la gente. Se puede decir que estamos ante una iglesia viva y activa.


"Nosotros comenzamos las cosas y luego vemos que los demás también quieren invertir". Ahora recibimos fondos de la ONU porque han visto el éxito de nuestros proyectos a la hora de generar ingresos y también quieren invertir”, dice sonriendo, y añade: "Estoy muy agradecido de que Puertas Abiertas quisiera apoyarnos desde el principio". El éxito del proyecto de las fábricas incluso genero otros proyectos para generar ingresos como una pequeña tienda de joyería y productos de belleza para mujeres.

O como la vaquería que los visitantes de Puertas Abiertas pudieron visitar, cerca de una mezquita que parece no haber sido tocada por la guerra, a pesar de que el vecindario ha sido arrasado por los explosivos. Solo algunas de las casas siguen habitadas, pero la mayoría están vacías y el único sonido es el del silencio... y el de las vacas de la vaquería emprendida por Athanasios.


Homs es una ciudad de contrastes. Hay lugares que parecen intactos por la guerra, y otros que completamente destruidos. Muchos de los habitantes aún no han regresado a la ciudad que una vez fue tan vivaz. Pero a pesar de todo, hoy también vemos señales de esperanza en hombres y mujeres como Athanasios.