Según Amnistía Internacional, migrantes cristianos y refugiados de Nigeria, Eritrea y Etiopía, son en particular los blancos de estos abusos. Sufren secuestros, torturas, robos y agresiones físicas por parte de bandas criminales y contrabandistas, además de los abusos de grupos armados como el autoproclamado Estado Islámico y Ansar al-Sharia.

Un hombre a quien Amnistía Internacional identifica como Charles, de 30 años de edad y nacionalidad nigeriana, cuenta como fue secuestrado y agredido físicamente en varias ocasiones por miembros de una banda criminal en la ciudad costera de Zuwara.

"En Zuwara, a veces venían a nuestra casa unos jóvenes para robarnos el dinero" según consta en el informe. "Llegaban con armas. Como persona de raza negra, no puedo ir a denunciar a la policía. Fui a la comisaría dos veces pero no me creyeron."

Charles se mudó de Zuwara a Trípoli en julio de 2014 en busca de un lugar más seguro, lejos de las balas y los enfrentamientos entre grupos armados en zonas residenciales de la capital. Pero en su lugar se encontró con el abuso y la persecución.

"Soy cristiano y por eso los hombres siempre venían a nuestra casa y nos atacaban. Éramos tres cristianos nigerianos que compartíamos casa…incluso en las calles, hombres armados me preguntaban si era cristiano."

Otro migrante nigeriano que también escapó de Trípoli, pero que Amnistía Internacional no identificó, habló sobre las agresiones y la discriminación por motivos religiosos que sufrió en Zuwara:

"Libia está repleta de crueldad. No es acogedora con los extranjeros, sobre todo con los hombres negros. Nos ven como esclavos," dijo el hombre en el informe.

"Libia es un sitio donde los cristianos no deberían ir. Cualquier jefe libio te preguntará si eres cristiano o musulmán. Si dices que eres cristiano, entonces tienes un problema. No te va a pagar. Te golpeará más si te quejas por cualquier cosa."

El caos y la anarquía es la raíz de la xenofobia hacia los extranjeros, según el informe. Desde la caída de Muammar Kaddafi en 2011, Libia se ha sumergido en conflictos entre varias coaliciones de grupos armados. El país está dividido entre un gobierno reconocido internacionalmente y grupos rivales que luchan por hacerse con el poder.

El auge de grupos armados que han jurado fidelidad al Estado Islámico, ha exacerbado aún más los peligros a los que se enfrentan las minorías religiosas en Libia, según el informe de Amnistía Internacional.

Videos recientes en los que se muestra las ejecuciones sumarias de 28 etíopes cristianos, pertenecientes a un grupo armado que se auto denomina Estado Islámico, y que tuvieron lugar en dos puntos diferentes, han llamado la atención mundial por las serias violaciones y abusos de las leyes de la guerra perpetradas con total impunidad, según narra el informe.

El 15 de febrero, militantes islamistas publicaron un video en el que se mostraba la decapitación de 20 cristianos coptos y un ghanés en Libia.

Los abusos generalizados y la anarquía están empujando a cientos de miles de migrantes, personas en busca de asilo político y a refugiados a arriesgar sus vidas, en el intento de cruzar el Mar Mediterráneo para llegar a Europa. Más de 1.700 han perdido sus vidas en lo que va de año, dijo Amnistía Internacional que también reclamó más protección.

Según el informe, "mientras más personas se ahogan en el Mar Mediterráneo, la mayor prioridad de la comunidad internacional debe ser extender drásticamente la operación de búsqueda y rescate, así como dar pasos para atender urgentemente los abusos de los derechos humanos y las serias violaciones de las leyes humanitarias en Libia."

Amnistía también reclamó que Túnez, Egipto y Argelia abran sus fronteras para ofrecer protección internacional a todo aquel que la necesite, sin tener en cuenta si cuentan con la documentación necesaria o si cumplen con los requisitos para obtener un visado.