Amin Khaki, Milad Goodarzi y Alireza Nourmohammadi fueron acusados de «participar con propaganda que educa de forma desviada, en contra de la sagrada religión del Islam», tras una serie de redadas en sus hogares y en los de otras nueve familias cristianas en Fardis, cerca de la capital, Teherán, en noviembre del año pasado. Mientras que los otros conversos siguen sufriendo acoso y amenazas, los tres hombres fueron llevados a los tribunales acusados según el código penal modificado de Irán.

Los tres, son los primeros cristianos de los que se tiene constancia que han sido condenados en virtud del modificado artículo 500, que prohíbe la pertenencia a organizaciones de «grupos antiseguridad» y permite penas de prisión de hasta cinco años, la retirada de derechos civiles como el voto durante un máximo de 15 años, y fuertes multas.

La sentencia se les comunicó el 26 de junio, días después de que el tribunal escuchara su caso sin la presencia de su abogado, lo que supuso «una clara violación tanto de sus derechos como de la Constitución iraní», afirmó el grupo de defensa de la libertad religiosa Article18.

El mes pasado, el director de defensa de Article18, Mansour Borji, calificó las nuevas enmiendas al código penal, de «catástrofe» y «flaco favor a la justicia». «Aportará más ambigüedad a un conjunto de cargos ya de por sí ambiguos, y disminuirá la posibilidad de que un juez pueda actuar de forma más tolerante con los miembros de las iglesias en casas, al proporcionar un mayor margen dentro de la ley para presentar cargos por estos motivos vagamente definidos».

Mientras tanto, a otro converso iraní, Hamed Ashoori, se le denegó su recurso, y tendrá que cumplir una condena de 10 meses de prisión por «propaganda contra la república islámica» [artículo 18].

Hamed fue detenido en su casa de Fardis en febrero de 2019, pero sólo fue acusado después de negarse a cooperar con las autoridades.

Durante los interrogatorios le ofrecieron una recompensa económica si accedía a convertirse en informante de otros cristianos, según Artículo 18, que afirma que se negó y fue golpeado. Tras quedar en libertad bajo fianza, se le obligó a asistir a clases de «reeducación» con un clérigo islámico, pero tras cuatro sesiones se negó a volver.

Según Article18, hay al menos 20 cristianos conversos actualmente en prisión o viviendo en el exilio interno «como resultado de cargos inventados relacionados con la práctica pacífica de su fe».

Las sentencias se dictaron días después de que ganara las elecciones presidenciales de Irán Ebrahim Raisi, un conservador de línea dura que durante los últimos dos años fue el jefe de la judicatura. Bajo su mandato, «la represión violenta y los abusos contra los derechos humanos no sólo no han disminuido, sino que se han intensificado», según, el Center for Human Rights in Iran, citado por Article18. El presidente electo fue también uno de los cuatro jueces que supervisaron la masacre de entre 4.500 y 5.000 presos políticos en 1988.

Mientras que la presión sobre los cristianos y otros grupos minoritarios ha aumentado en los últimos años, bajo Raisi «sólo empeorará», dijo el director de defensa de Article18, Mansour Borji, a Premier Christian News. «A medida que el régimen siga perdiendo su legitimidad entre el pueblo de Irán, recurrirá a un régimen más autoritario, y los cristianos están en la línea de fuego», afirmó.