La comunidad local no se siente segura, dado el aparentemente creciente número de casos de COVID-19, y la tensión que el anuncio de nuevas medidas restrictivas está causando en las redes. Las llamadas medidas de Cuarentena Comunitaria Mejorada (MECQ por sus siglas en inglés), coincidieron con Ramadán, el mes de ayuno musulmán.

La cuarentena, que entró en vigor el pasado 8 de mayo, se aplicaría en palabras de la alcaldesa «hasta que la amenaza [del virus] disminuya». Las restricciones cayeron como un jarro de agua fría sobre la comunidad musulmana local, que esperaba poder celebrar sin confinamiento el festival Eid al-Fitr.

Al parecer, cuando la alcaldesa respondió ante los comentarios negativos de la comunidad musulmana, explicando que «la cuarentena fue una decisión que no tomamos a la ligera», saltaron chispas. Aparentemente, hubo algunos comentarios que tachaban a la alcaldesa de 'oponerse a los musulmanes más que a los cristianos', puesto que la Navidad se celebró sin confinamiento.

Amelie*, una cristiana local, nos cuenta que un vecino se quejó. Según ha podido saber Puertas Abiertas, el hecho de que la decisión de imponer nuevas y duras restricciones a la movilidad coincidiese con Ramadán, ha aumentado la tensión entre cristianos y musulmanes.

Y es que desde que el marido de Amelie sufriera un ictus el año pasado, sus vecinos no dudaron en señalar su fe cristiana como la causa de su situación, una señal, le dijeron, de que debían convertirse al islam.

Nos dice: «Los vecinos nos acusaban. Fue difícil lidiar con la pandemia y con la situación de mi marido al mismo tiempo. Pero nos mantuvimos firmes en nuestra fe y continuamos yendo a la iglesia doméstica. Sé que Jesús el Mesías sanará a mi marido

A pesar de las circunstancias Amelie y su familia continúan orando por sus vecinos, y mostrando el amor y la generosidad de Dios.