“Sigo en mi búsqueda personal de la verdad. Mi familia y yo necesitamos saber lo que pasó para poder pasar página. Ahora es muy difícil porque seguimos paralizados por el dolor”.

Estas son las palabras de Sussanna Liew, la mujer del pastor Koh, secuestrado a plena luz del día hace ya más de 3 años. Desde el momento del incidente ella y su familia han estado viviendo una situación de incertidumbre, desconcierto e intranquilidad absolutas. Las investigaciones llevadas a cabo han sido completamente infructíferas.

SUHAKAM, una entidad pública apoyada por la Comisión de los Derechos humanos en Malasia ha apuntado a la involucración del gobierno en el secuestro del pastor Raymond Koh, además han encontrado ciertas similitudes con el secuestro de otros activistas y líderes cristianos.

En marzo, Sussana Liew recibó el Premio Internacional a la Mujer Coraje, concedido por el Departamento de Estado de los Estados Unidos por su determinación a la hora de luchar para que se haga justicia en el caso de su marido y otras víctimas de secuestros.

En un último intento por intentar averiguar el paradero de su marido, Sussana realizó en febrero una demanda civil contra varios altos cargos del gobierno. “No sabemos donde está, ni en que condición, ni siquiera sabemos si sigue vivo o muerto. Pero tengo esperanza y tengo fe”.