La decisión es parte de un tratado de paz entre el gobierno interino y el El Movimiento Norte de la liberación del Pueblo (Agar), un grupo armado establecido en los estados predominantemente cristianos del sur del país y que ha estado en guerra contra el gobierno de Omal al-Bashir, el anterior presidente.

Este grupo exigió la creación de una comisión nacional que velara por la libertad de culto y que fuera parte del proceso de paz.

“Hoy hemos llegado a un acuerdo para crear la Comisión Nacional de Libertad Religiosa ya que en los estados de Kordofan Sur y el Nilo Azul hay un número considerable de cristianos, por lo tanto, es un problema importante que debe ser resuelto” comentaba el segundo al mando de Agar, Yasir Amran, en una rueda de prensa el pasado mes.

Los acontecimientos marcan una nota positiva para ministerios como Puertas Abiertas, que en su investigación de 2016 sobre Sudán llegó a la conclusión de que los cristianos de ambas regiones estaban sufriendo una limpieza étnica. “Aplaudimos los hechos. Son un buen comienzo”, expresaba Jo Newhouse, Responsable de la Operaciones de Puertas Abiertas en el África Occidental.

Sin embargo, sigue habiendo cristianos que necesitan protección en otras partes del país también. “Necesitamos organismos como estos que puedan garantizar la libertad de culto y permitan que las personas practiquen su religión de forma pública o privada sin interferencias”.

Aquellos conversos con trasfondo musulmán son los más vulnerables. “Sudán tiene la reputación de limitar severamente los derechos de las personas a escoger y/o cambiar su religión. En ocasiones persiguiendo a los conversos y encarcelándolos por períodos extensos de tiempo. El país necesita garantizar que estos abusos no serán permitidos por ningún estado o la sociedad en general en el futuro.