Un ex-musulmán egipcio convertido al cristianismo y que actualmente se encuentra en prisión, fue convocado para presentar su recurso contra la condena por un delito menor el próximo 16 de noviembre –siempre y cuando consiga llegar al juzgado.

Pero según declaraciones de su abogado, las autoridades de la prisión y agentes del cuerpo de seguridad no han confirmado aún si permitirán a Mohammed Hegazy desplazarse desde la prisión Tora en El Cairo para asistir a la vista en el distrito de Minya en el Norte de Egipto.

"Si mi cliente no se persona en el juzgado”, dijo el letrado Karam Ghobrial a World Watch Monitor, "la condena de Hegazy –y la consiguiente sentencia de 5 años de prisión– serán confirmadas por defecto.”

Hegazy había sido arrestado por grabar manifestaciones sectarias en video sin permiso, en Minya en diciembre del año pasado. Después de estar detenido durante 6 meses, el 18 de junio un juzgado local condenó a Hegazy por los cargos de delito menor y le impuso una sentencia de 5 años de prisión y multa de 500 LE (70 dólares americanos).

"La investigación en Minya contra Hegazy no dio ningún resultado," informó Ghobrial a World Watch Monitor. "No hay pruebas," dijo, "de la acusación del fiscal del distrito de que Hegazy estuviera involucrado en "una actividad que pudiera dañar los intereses públicos del estado," o que hubiera puesto en circulación "rumores y afirmaciones falsas" que alterasen la seguridad pública.”

Pero al notar que el juez había meneado el Corán tres veces delante del acusado durante la vista judicial en junio, el abogado dijo que estaba claro que el caso se estaba considerando "desde una perspectiva religiosa”.

"El estigma de su conversión fue el motivo de su arresto" opina Ghobrial.

De acuerdo con los procedimientos legales egipcios, Hegazy debería haber recibido la orden de pagar la fianza una vez que el veredicto fuera publicado, y después haber sido liberado en espera de la vista de su recurso. Ya había sufrido el período máximo de detención de 6 meses por ser sospechoso de un delito menor, después del cual únicamente aquellos hallados culpables de adulterio o robo pueden ser retenidos bajo custodia.

A pesar de la orden de liberar a Hegazy emitida por el juzgado de Minya el 20 de julio, oficiales de investigación del cuerpo de seguridad del estado de El Cairo intervinieron, trasladándolo a la prisión de Tora al día siguiente para enfrentarse a cargos de "insultar el Islam” que se habían presentado contra él 5 años atrás. No se ha fijado ninguna fecha de juicio respecto a esos cargos de supuesta blasfemia por haber dejado el Islam.

Ghobrial dijo que tiene esperanzas de que el juez que presida la vista del 16 de noviembre se atendrá al derecho procesal egipcio y anulará la condena de Hegazy por falta de pruebas, así como el procedimiento incorrecto de su arresto inicial. Cuando se trata de delitos menores, dijo, "la policía no tiene autoridad para arrestar a alguien sin el permiso escrito de un juzgado de lo penal o de un fiscal de distrito.” Ninguna orden similar fue emitida para autorizar el arresto de Hegazy.

En el informe sobre el arresto, el oficial de policía Amr Hassan identificó a Hegazy como "converso" quien, según se informó, se había desplazado a Minya "para cubrir el conflicto sectario y la persecución de cristianos."

Al abogado de Hegazy se le negó varias veces el derecho a visitarlo en prisión. Durante su última visita en el mes de octubre, el cristiano encarcelado, quien adoptó el nombre de "Bishoy Armiya Boulos” después de su bautismo, dijo a Ghobrial que aún estaba siendo torturado y golpeado por guardias y oficiales de policía en la prisión de Tora.

Las autoridades de la prisión han ignorado las peticiones escritas de Hegazy para obtener el permiso de poder leer la Biblia, y de recibir comunión cristiana de un clérigo, tal como se permite semanalmente a los prisioneros cristianos coptos.

Dada la delicadeza de cualquier caso que implique a un musulmán convertido al cristianismo, el abogado dijo que "ningún grupo de derechos humanos de Egipto se ha involucrado seriamente en los casos que se presentan actualmente contra Hegazy.”

Redefiniendo la libertad religiosa "absoluta”

Hace siete años, Mohammed Hegazy fue el primer ciudadano egipcio en solicitar un cambio legal de su identidad religiosa de musulmán a cristiano. En Egipto, los carnés de identidad emitidos por el gobierno incluyen una nota obligatoria sobre la religión de la persona. Cambiando la nota a "Islam” es un simple procedimiento administrativo; en cambio no hay precedentes de una solicitud al gobierno de aprobar el cambio de un musulmán a otra religión. Hegazy llevó su petición a los tribunales.

Hegazy, entonces de 24 años de edad y casado con otra conversa del Islam, declaró a la prensa internacional que su motivo era simple: él y su esposa Zeinab, quien se había quedado embarazada recientemente, deseaban tener el derecho a practicar su fe cristiana abiertamente, y a educar a sus hijos como cristianos.

Cuando la noticia se publicó en Egipto en agosto de 2007, Hegazy se convirtió en el blanco de furiosos clérigos, abogados y periodistas musulmanes, quienes exigieron su ejecución como apóstata del Islam. Durante los meses siguientes su nombre aparecía repetidamente en los titulares, y su caso presentado ante el Ministerio del Interior provocó un debate público acalorado en televisión.

La pareja se vio obligada a esconderse y tras unos pocos meses, la muchedumbre atacó y destrozó su hogar, tirando sus pertenencias a la calle y prendiendo fuego a todo.

Cuando el caso de Hegazy llegó ante un tribunal de El Cairo en enero de 2008, hubo disturbios en la sala del juzgado. Unos 20 letrados atacaron a su abogado, gritando que la conversión de Hegazy era evidencia de los intentos generalizados de "cristianizar” a un Egipto musulmán. La vista fue tan controvertida que Hegazy no se presentó personalmente.

La oposición encarnizada no le sorprendió. Después de su conversión cuando era adolescente, cuando empezó a leer la Biblia y otra literatura cristiana, había sido arrestado y golpeado por la policía varias veces en Port Said, y en 2002 las autoridades le enviaron durante 10 semanas a un campamento de re-adoctrinamiento al Islam.

Aunque varias embajadas occidentales ofrecieron asilo a Hegazy, lo rechazó, negándose a abandonar Egipto por su propia seguridad. Pero a su esposa e hijos sí que los envió fuera para que vivieran en Europa.

A pesar de la garantía de libertad religiosa "absoluta” para los ciudadanos, recogida en el artículo 64 de la constitución de 2014, las leyes egipcias basadas en "los principios de la Sharia islámica” están lejos de los estándares internacionales.

Aunque Egipto se ha suscrito el Convenio Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que establece como un derecho elemental el cambio de religión o el convencer a otros a hacer lo mismo, los ciudadanos musulmanes son privados de esta opción legal. Los no-musulmanes, en cambio, pueden convertirse al Islam fácilmente con plena cooperación de la policía y las autoridades judiciales.