Maher*, uno de nuestros formadores para asistir a los cristianos, nos comparte cómo formó a cientos de voluntarios en Siria e Irak que ahora están ayudando a cristianos en sus propias ciudades y pueblos a procesar sus sucesos traumáticos y a seguir adelante con sus vidas sin perder la fe.

En un momento de la formación, los miembros del grupo escriben o dibujan su dolor, y luego lo llevan literalmente a la cruz. Y eso es lo que más conmueve a Maher cuando forma a cristianos en habilidades básicas de asistencia postraumática en Siria e Irak. Incluso después de enseñar a cientos de voluntarios, este momento sigue siendo precioso para él. "Tenemos una cruz en medio de la habitación. Es como un tiempo de adoración. Hay martillo y clavos. Lo clavan en la cruz y luego lo sacamos afuera. Quemamos los papeles con todo el dolor y luego oramos al respecto. Es un proceso simbólico donde Dios puede intervenir y sanar las heridas, o al menos donde puede comenzar el proceso de curación", comparte.


Maher trabaja para Puertas Abiertas y viaja por todo Oriente Medio para formar y apoyar a los cristianos. También es pastor de una iglesia local en uno de los países de Oriente Medio. Para él, la asistencia postraumática y la atención pastoral están estrechamente ligados.

Uno de los modelos de formación que usa se llama "Sanando las heridas del trauma", que fue desarrollado originalmente por la Sociedad Bíblica, y que hoy es utilizado por misiones cristianas en todo el mundo. Este modelo de capacitación utiliza textos y ejemplos de testimonio bíblicos para ayudar a cristianos traumatizados a ver lo que les sucedió desde una perspectiva diferente.

Poniendo en práctica las Escrituras

Una de las referencias bíblicas usadas es el Salmo 13:

"¿Hasta cuándo, Señor? ¿me olvidarás para siempre? ¿Cuánto tiempo esconderás tu rostro de mí?”

"Comenzamos el programa con este Salmo, uno de los grandes pasajes de las Escrituras donde David hace las preguntas más difíciles”, dice Maher. En esta primera parte del curso, la pregunta principal es: "Si Dios me ama, ¿por qué estoy sufriendo este dolor?". Al estudiar el Salmo 13, la historia de Jesús llorando por la muerte de Lázaro y Pedro repudiando a Jesús, se alienta a los participantes a mirar sus propias luchas desde una perspectiva bíblica.

Durante estas sesiones, según Maher, la Biblia siempre está abierta y las personas descubren continuamente nuevas ideas en las Escrituras que son relevantes para sus vidas actuales. "La mayoría de las personas con las que trabajamos provienen de iglesias tradicionales, y muchos de ellos están acostumbrados a separar su vida espiritual y la Biblia de sus vidas diarias. Por eso les resulta muy revelador descubrir cómo la Biblia habla sobre el dolor de la gente ".


El programa de formación es válido para cualquier denominación. "Hay varias traducciones de la Biblia en Oriente Medio; por ejemplo, los católicos y los ortodoxos usan traducciones diferentes de las de los evangélicos". Pero alienta a que, durante la formación, las personas usen sus propias Biblias, descubriendo cómo su propio libro, tan familiar, puede hablarles de nuevas maneras. "Cuando formamos a católicos, traen sus propias Biblias".

Una formación con resultados

Durante los días de la formación, Maher ve cómo las personas abren su corazón. "Hubo una señora de Siria que pasó por un momento muy difícil. Pude ver físicamente la diferencia en ella al principio y al final de la formación. El primer día estaba muy cerrada por el dolor con el que estaba cargando. Durante la formación pasé tiempo con ella, escuchándola, y al final, era una persona diferente"

Para consejeros como Maher, estos momentos de cuidado pastoral personal que a menudo ocurren durante los descansos o durante las comidas pueden ser particularmente emocionales y desafiantes. Y cuando vuelve a casa siente la presión, porque la mayoría de las veces trabaja solo. "No es solo la formación lo que nos impacta, sino también esos momentos entre las sesiones en los que la gente acude a ti". Por eso, nos pide oración.