Según informaciones de G1, Jaafar Mohammed Saad, gobernador de la ciudad de Adén, en Yemen, murió en un atentado terrorista la semana pasada, junto con 6 miembros de su comitiva. El convoy que transportaba al político, que estaba en camino al trabajo, fue golpeado por un atacante suicida. Ahora el Estado Islámico (EI) reivindica el ataque.

En un comunicado oficial, el DAESH (autoproclamado Estado Islámico) prometió más operaciones contra ‘los jefes de la apostasía’ en el país. Desde la guerra civil, el grupo extremista se ha posicionado contra Al Qaeda, el grupo dominante en Yemen, en la Península Arábiga, en los últimos años. La rivalidad entre los dos grupos ha sido motivo de mucha violencia y destrucción. Los cristianos y las minorías religiosas son los más afectados. Tanto mezquitas como iglesias están siendo derrumbadas con el lanzamiento de bombas. Personas inocentes están muriendo y el clima es tenso en el país que ocupa la posición 14 en la Lista Mundial de la Persecución 2015. Las actividades misioneras ya han dado lugar a una serie de detenciones y deportaciones. Oremos por esta nación.