El tribunal paquistaní que hace un mes dictaminó que Aasiya Noreen, una cristiana, debía morir por el delito de insultar al islam, basó su fallo en un tecnicismo legal que ahora quiere eliminar.

El Tribunal Supremo de Lahore, tribunal de apelación para la mayor provincia de Paquistán, decidió el pasado 16 de octubre que mantendría la sentencia –que data del año 2010– para Noreen, una jornalera recolectora de fruta, cuya disputa con una compañera musulmana se convirtió en un polémico examen de las leyes antiblasfemia del país, que son ampliamente criticadas en todo el mundo pero muy populares entre los votantes de la nación de mayoría musulmana.

Los jueces de apelación ahora explican que no tenían elección, dada la manera en que las leyes de Paquistán están redactadas, y han acudido a los legisladores para que creen una legislación que autorizaría a los tribunales a aplicar un examen que dificultaría mucho que se puedan dictar sentencias por blasfemia en el futuro. Ese examen no existía cuando Noreen, conocida popularmente como Asia Bibi, fue juzgada.

El razonamiento legal detallado del Tribunal Supremo, así como su intención de cubrir la laguna jurídica en la cual dicen cayó Noreen, se reflejan en una decisión escrita el 5 de Noviembre, la cual no estaba disponible el 16 de octubre cuando el tribunal dictaminó que se mantendría la condena original. En Paquistán, la blasfemia contra Mohama, el profeta del islam, conlleva imperativamente la pena de muerte, aunque ésta nunca se ha llegado a ejecutar.

El fallo fue publicado al día siguiente al asesinato brutal de una pareja paquistaní cristiana, como consecuencia de una supuesta blasfemia.

"El tribunal refirió el caso al poder ejecutivo para su consideración, tras detectar un fallo en la normativa legal”, dijo Abid Saqi, antiguo presidente de la asociación de abogados del Tribunal Supremo de Lahore.

Dicho fallo, dijo, implica un principio legal que se encuentra en la ley islámica y que se denomina "tazkiya al shuhood”. Requiere que los denunciantes cumplan unos estándares estrictos de piedad islámica, y entró en juego cuando el abogado de Noreen, Naeem Shakir, emprendió una estrategia legal no convencional: tratar de supeditar su cliente cristiana a la ley islámica en lugar de a las leyes seculares de Paquistán.

El tribunal federal cheránico de Paquistán, que determina si la legislación del país se ajusta a los principios del Islam, declaró en 1990 que un insulto al profeta se califica como "hadd” –una categoría de crímenes y castigos prescritos en el Corán y la tradición del profeta. Consecuentemente, la única pena aceptable es la de muerte, dictaminó el tribunal cheránico.

Y eso, a su vez, requiere que las pruebas cumplan los estándares más estrictos, o "tazkiya al shuhood”, argumentó Shakir ante el Tribunal Supremo de Lahore en octubre. Señaló un fallo del Tribunal Supremo paquistaní del año 1992, que dictaminó que "lo que la expresión 'tazkiya al shuhood' significa e implica es requerir una investigación en profundidad de la piedad, honestidad e integridad del testigo por parte de hombres que reunan esas mismas cualidades”.

Esas normas estrictas no se aplicaron en el jucio de Noreen en 2010, lo cual inhabilita la condena, según argumenta Shakir.

En su fallo comunicado por escrito el 5 de Noviembre, los jueces del Tribunal Supremo Muhammad Anwaarul Haq y Syed Shahbaz Ali Rizvi mantuvieron la condena de Noreen y la pena de muerte basándose mayormente en una defensa mal hecha en el juicio, que obvió el examen cruzado de los testigos de la acusación. Al no cuestionarse, el caso de la acusación prevaleció por defecto, dijeron los jueces de apelación.

El abogado de Noreen en el juicio, S.K. Chaudhry, quien también estuvo presente cuando se presentó el recurso, había declarado previamente que no se atrevió a pronunciar los comentarios supuestamente blasfemos ante la acusación de Noreen en el tribunal, temiendo que fuera acusado a su vez de blasfemia.

El fallo del Tribunal Supremo ignoró la directriz emitida en 1992 por el Tribunal Supremo sobre "tazkiya al shuhood”, declarando que el acusado en aquel caso había sido absuelto en base a las pruebas, aún sin aplicar los estándares más estrictos, dejando abierta la pregunta de si tales estándares deberían emplearse como norma general.

El fallo no hace referencia a la cuestión de "hadd” en el caso de Noreen, ni a si se deberían haber empleado las concomitantes normas legales más exigentes con respecto a la acusación. Sin embargo, los jueces sugirieron que el tribunal podría haber tomado esta determinación si se le hubieran proporcionado las directrices para aplicar el examen legal: "En ausencia de una enmienda correspondiente a la legislación procesal sobre un examen de credibilidad de un testigo bajo un estándar más estricto, el principio de 'tazkiyah al shuhood' no se puede aplicar en otros casos”, dice el fallo. Expresa "la absoluta necesidad de realizar las imprescindibles enmiendas pertinentes a la legislación procesal para probar un delito para el cual la única sentencia posible es la pena de muerte.”

Los jueces ordenaron que el Ministerio de Leyes, Justicia y Derechos Humanos transmitiera el requerimiento del tribunal al gobierno de Paquistán.

Si el gobierno cumple con el requerimiento del Tribunal Supremo –lo cual es una cuestión aparte– en teoría los acusados de blasfemia en Paquistán podrían establecer restricciones casi insuperables para los denunciantes. Tales restricciones podrían haber evitado que el pasado Marzo un tribunal de Lahore pronunciara sentencia de muerte para Sawan Masih, acusado de insultar al profeta en una noche de juerga y conversaciones con un amigo musulmán en 2013. Dos días después de su conversación, miles de musulmanes saquearon y prendieron fuego a hogares de cristianos y a iglesias en toda la Colonia Joseph, un barrio de Lahore, desplazando a centenares de familias.

El consumo de bebidas alcohólicas es sancionable bajo la ley islámica. El estándar "tazkiyah al shuhood”, que requiere que los testigos se adhieran estrictamente a los principios islámicos, presuntamente habría descalificado el testimonio del acusador de Masih.

Al poner el asunto en manos de los legisladores de Paquistán, se abre la posibilidad de que vuelva a surgir el debate público sobre un asunto de extrema sensibilidad para el país. Ha habido políticos que fueron asesinados por pronunciarse en favor de una reforma.

Hafiz Tahir Ashrafi no obstante dijo a World Watch Monitor que valora el requerimiento del Tribunal Supremo positivamente. "En cualquier caso, las pruebas deben satisfacer el estándar prescrito en la jurisprudencia islámica,” dijo Ashrafi, presidente del Consejo de los Ulema (eruditos del islam) de Paquistán, un cuerpo de clérigos y académicos islámicos.

Sin embargo, Ghulam Mustafa Chaudhry, un abogado que representa a la acusación, dijo que no había necesidad de extender la aplicación del "tazkiyah al shuhood”.

"Las actuales leyes antiblasfemia estaban perfectamente bien y no hay necesidad de introducir ninguna enmienda procesal,” comentó Chaudhry a World Watch Monitor.

Chaudhry, presidente del foro de abogados del "Khatme Nabuwat” (irrevocabilidad de la condición de profeta), dijo que en casos de pena de muerte se asigna un superintendente de policía para reunir pruebas. "Oficiales inexpertos pueden hacer un mal trabajo, pero no así los oficiales de rango del nivel de un superintendente. Así que si son ellos los que llevan la investigación, eso ya implica un alto estándar de las pruebas”, dijo.

"Si uno realmente quiere insistir en que se aplique el estándar 'tazkiyah al shuhood' a las pruebas, entonces no debería aplicarse únicamente a los testigos, el [juez] también debería designarse en base a los estándares islámicos y no de la manera en que actualmente nuestros jueces son elegidos por los partidos políticos,” dijo Chaudhry. "Incluso toda la sociedad debe actuar según los principios islámicos y no solamente escoger leyes sueltas que convengan a los intereses de ciertas personas.”

La historia de Aasiya Noreen

Aasiya Noreen, más conocida como Asia Bibi, fue condenada a muerte en 2010 después de que supuestamente hiciera comentarios despectivos sobre el profeta Mahoma durante una discusión con una mujer musulmana.

Cuando las dos mujeres trabajaban juntas, la mujer musulmana había rechazado agua de manos de Noreen, argumentando que era impura porque había sido tocada por una cristiana.

La mujer musulmana y su hermana fueron las dos únicas testigos citadas en el caso, pero la defensa no logró convencer a los jueces de apelación de que su testimonio tuviera poca credibilidad.

Noreen, arrestada por primera vez en verano del 2009, ya ha pasado cinco años en prisión. El equipo encargado de su defensa tiene una oportunidad más para recurrir su caso al llevarlo al Tribunal Supremo de Paquistán.

Noreen fue acusada de blasfemia contra el profeta del Islam y el Corán en junio de 2009, cuando trabajaba en los campos de Sheikhupura como jornalera. Una disputa religiosa estalló entre ella y sus compañeras, después de que trajera agua para una de ellas. Una de las compañeras objetó que el mero contacto con un cristiano había convertido el agua en "haram”, es decir prohibido para musulmanes por motivos religiosos. Noreen fue requerida a convertirse al islam para limpiarse de su impureza ritual. Su contestación fue percibida como un insulto al islam y por tanto fue acusada de haber cometido blasfemia.

Muhammad Amin Bukhari, el superintendente de policía que investigaba el caso de Noreen, testificó en el juicio que la disputa religiosa surgió por el tema del agua. El juez del tribunal la condenó y le impuso la pena de muerte.

El caso de Noreen atrajo mucha atención a nivel global, y muchos criticaron las leyes antiblasfemia de Paquistán, los críticos afirman que hay un abuso generalizado de esas leyes al usarlas como pretexto en venganzas personales. Dos destacados políticos paquistaníes fueron asesinados en 2010 después de pronunciarse públicamente en defensa de Noreen.