El pastor indonesio está bajo presión psicológica al ser él acusado.

Palti Panjaitan, líder de la iglesia HKBP (Iglesia de Filadelfia) en el pueblo de Jejalen Jaya, al este de Bekasi, fue acusado por un líder islámico de agredirlo en la víspera de la pasada Navidad.

El pastor siempre ha insistido que nunca asaltó a Abdul Aziz Bin Naimun y de hecho sostiene que fue él objeto de intimidación y amenazas de muerte por parte de su denunciante.

Sin embargo, ocho meses después del incidente, el caso continua abierto, y se le consideró psicológicamente frágil para poder asistir a su última audiencia el mes pasado.

La Comisión Asiática de Derechos Humanos (CADH) envió una carta el pasado 22 de agosto a la policía nacional de Indonesia suplicando retirase todos los cargos existentes contra Palti Panjaitan.

La CADH asegura que el caso contra Panjaitan ha sido "fabricado" y tiene una clara "ausencia de evidencias".

"Por la falta total de evidencias, nos cuestionamos los argumentos legales y morales que el cuerpo de policía del distrito de Bekasi ha interpuesto contra el Reverendo Panjaitan", reiteró la CADH.

El grupo de derechos humanos también afirmó que el pastor era "más víctima, que autor de un delito", en referencia a las contiendas de muchos de los residentes locales contra el pastor y su congregación.

El abogado de Palti, Thomas Tampubolon, apoya esta postura, quien en rueda de prensa, el 29 de julio, afirmó que no había ningún caso que llevar a juicio.

Panjaitan, fue interrogado dos veces por la policía, dijo que actuó en defensa propia y que su denunciante sólo trataba de difamarle.

"Es una calumnia", declaró. "Abdul Aziz, junto con otros integristas islámicos, trataron de atacarme en grupo. Cuando se acercó, lo agarré con las dos manos para protegerme a mí y a mi esposa. Esa es la verdad".

El pastor también contó que Aziz junto a un grupo de personas trataron de impedir que los miembros de su congregación fueran a la iglesia la víspera de Navidad y que les arrojaron huevos podridos, excrementos de animales y aguas residuales.

 

Un caso aparte ha sido presentado contra Aziz, quien fue acusado de cometer "actos vandálicos", la misma acusación a la que se enfrenta Panjaitan. El delito conlleva una pena de hasta un año de prisión y una multa de 300.000 rupias indonesias (22,50 €).

Aziz se enfrentaba a cargos adicionales por impedir un servicio religioso y realizar amenazas de muerte, aunque fueron retirados más tarde. Admitió haberle dicho al pastor: "voy a cortarte el cuello". Sin embargo,explicó, que no era consciente de estar actuando de manera ilegal, y los cargos fueron retirados.

Tanto la Comisión Asiática de Derechos Humanos como Panjaitan se han cuestionado si la policía local ha cedido a la presión popular al negarse a cerrar su caso.

En Indonesia, con un censo de 240 millones de habitantes, los cristianos representan alrededor del 16 por ciento de la población. La religión mayoritaria es el islam. Tan sólo en el distrito de Bekasi, desde 2005, cinco iglesias cristianas han sido cerradas por la fuerza,o demolidas.

Desde enero de 2010, la Iglesia de Philadelfia (HKBP), de la que Panjaitan es pastor, ha estado llevando a cabo sus cultos al aire libre ya que fueron obligados a cerrarla. En el mes de junio de 2011, la iglesia ganó en el Tribunal Supremo su caso contra el gobierno local, pero las autoridades del mismo no han autorizado la reapertura de la iglesia.

Desde hace dos años, la iglesia se congrega cada dos semanas junto con la congregación de la iglesia Yasmin GKI, frente al palacio de estado.