El pastor Rigal y su esposa, Ayda Expósito, preocupados por el currículo educativo del país que promueve ideas socialistas y ateas, decidieron educar a sus hijos en casa. Debido a esto fueron arrestados en abril de 2019, y luego condenados a dos años y 18 meses de prisión respectivamente, por "interferir el desarrollo normal de un menor". 

Según la comisión internacional para la libertad religiosa de los Estados Unidos , Ayda fue liberada en abril después de haber cumplido 11 meses de su sentencia, mientras que su marido salió de la cárcel después de 14 meses

Su arresto y encarcelamiento ha afectado a toda la familia, incluyendo a sus dos hijos, Ruth y Joel, un portavoz del Observatorio de Libertad Religiosa en América Latina (OLIRE) dijo a Puertas Abiertas: 

"Fueron separados el uno del otro y sus abuelos los enviaron a escuelas estatales por temor a perder la custodia. Toda esta experiencia ha sido profundamente traumática y ambos niños han estado luchando contra la depresión", dijo el portavoz. El gobierno cubano también había denegado la solicitud de libertad condicional de su madre para poder pasar la Navidad y el Año Nuevo con ellos.

El gobierno cubano aceptó en 2008 cumplir con los pactos internacionales que prometen "el respeto a la libertad de los padres" para educar a sus hijos según sus propias convicciones. Al mismo tiempo, sin embargo, Cuba también declaró su intención de hacer las "reservas" que considere oportunas.

Impacto del caso del pastor Rigal en la Sociedad.

Durante su estancia en la cárcel, Ayda Expósito fue marginada por las autoridades y los demás reclusos, a quienes se les había ordenado que la mantuvieran aislada, dijo el portavoz. 

Según un periódico cubano, su esposo solo podía recibir visitas una vez al mes y se le denegó la posibilidad de solicitar la libertad condicional. La situación empeoró cuando fue trasladado a un régimen más severo dentro de la prisión y en abril las autoridades lo trasladaron de la prisión de Guantánamo a un campo de trabajos forzados.

La historia de la pareja también ha tenido un impacto en la comunidad en general. Las autoridades aumentaron la presión sobre otros padres cristianos que habían seguido el ejemplo de la familia Rigal al comenzar a educar a sus hijos en el hogar, y los periodistas que escribieron sobre su caso fueron acosados, multados y encarcelados. La iglesia a la que la familia asiste ha visto un descenso en el número de miembros.

En diciembre de 2019, el Departamento de Estado de EE.UU. añadió por primera vez a Cuba a su Lista de Vigilancia Especial, reservada a los países que han cometido o tolerado "graves violaciones de la libertad religiosa".

Aunque Cuba no está incluida entre los 50 países de la Lista Mundial de persecución 2020 de Puertas Abiertas, se le considera como un país "bajo la lupa", puesto que las violaciones de la libertad religiosa allí ocurren y son registradas.