Según un cristiano que vino del extranjero para vivir en el país, «la corrupción en Maldivas alcanzó su punto álgido en 2018.» Por aquel entonces, el Partido Progresista había estado en el poder desde 2013, liderado por Abdulla Yameen.

Dadas las frecuentes alegaciones de corrupción en el partido, la población decidió apoyar al Partido Democrático al unísono en las elecciones de 2018. Lo que siguió fue una serie de medidas desesperadas por parte del entonces presidente saliente, Yameen, para no abandonar el cargo.

El gobierno de Yameen trató de silenciar protestas pacíficas, desencadenando la violencia, el abuso de las autoridades locales y en última instancia la brecha que hasta hoy divide al que fuese el Partido Progresista.

El actual presidente, Ibrahim Mohamed Solih, ha introducido cambios positivos en materia anti-corrupción, pero la gente de Maldivas espera aún más cambios.

En lo que se refiere a la pandemia, el gobierno ha implementado el llamado turismo de vacunación, que ha permitido a Maldivas recuperar su sector turístico vacunando a los turistas que llegan a las islas.

Pese a los esfuerzos del Partido Democrático para atajar la crisis provocada por la pandemia y estabilizar la economía, no es una situación nada fácil para la población maldiva.

Nuestro hermano Isaac nos recuerda la importancia de interceder por nuestros hermanos y hermanas:

«Este es un momento crucial para la oración. Como creyentes, tenemos la oportunidad de clamar a Dios y preguntarle cómo podemos ser de ayuda. Este es el momento de que la Iglesia se levante para interceder y sea de bendición. Es el momento de orar por Maldivas y su recuperación económica para que esto sea un testimonio de la bondad de Dios