Hemos recibido testimonios de presos que han experimentado la presencia de Dios en prisión como en ningún otro lugar durante sus vidas.

Los que están presos tienen las preocupaciones por sus familias. Si el preso es un hombre, se preocupa por el sustento de su familia. Sabe que su familia depende de él para sus ingresos. En muchos casos tienen que sufrir malos tratos durante su tiempo en prisión.

Las mujeres están expuestas a violaciones y otros malos tratos.

Una de las grandes luchas a las que se enfrentan es la sensación de que Dios les ha abandonado en el peor de los momentos. Necesitan nuestro apoyo para que se mantengan firmes en la fe a pesar de lo que sienten y sufren.

Por no negar su fe:

Los cristianos son encerrados en contenderos de transporte marítimo metálicos sufriendo un calor insoportable de día y un frío tremendo de noche.

Los cristianos en Corea del Norte sufren malos tratos terribles con el fin de hacerles negar su fe públicamente delante de todos los demás presos. Casi ninguno sale de los campos de concentración con vida y son incinerados allí mismo.

En Pakistán, los cristianos pueden ser acusados de blasfemar contra Mahoma. No son necesarias pruebas para que la condena perdure. Si la justicia del país no les condena, la sociedad sí lo hace. Una acusación de haber blasfemado en Pakistán es igual a una sentencia de muerte.

En Colombia, las guerrillas secuestran a los hijos de los pastores para hacer que abandonen su trabajo pastoral en los lugares más rurales. Los pastores tienen que dejar a sus hijos en lugares seguros para evitar estos secuestros. Por lo tanto viven la mayor parte del año separados de sus hijos.

En Arabia Saudita, cristianos nacionales y extranjeros son encarcelados por practicar su fe cristiana. Tardan mucho en salir de la prisión y si son extranjeros, son deportados tras cumplir su condena de prisión.

Para mayor información sobre el Encuentro de Oración por la Iglesia Perseguida visita: www.puertasabiertas.org/hacer/orar/VIIencuentro