Puertas Abiertas ha dado la bienvenida a la decisión. “Aunque no se le ha garantizado acceso al país, el relator ha hecho un trabajo muy importante investigando y documentando la situación de los derechos humanos en Eritrea, donde los cristianos que pertenecen a grupos reconocidos por el estado y otros grupos minoritarios sufren violaciones de los derechos humanos”, comenta Jo Newhouse, portavoz de Puertas Abiertas para el África Subsahariana.

Durante años Eritrea ha estado incluida entre los diez primeros países donde es más difícil ser cristiano, tal y como indica Puertas Abiertas en su Lista Mundial de la Persecución. Una ley del 2002 permite solo la Iglesia Ortodoxa, católica y Evangélica Luterana. Esto significa que el resto de las denominaciones no tienen permiso para realizar sus cultos ni operar de gorma abierta. En los últimos meses al menos 45 personas han sido arrestadas en dos reuniones cristianas en Asmara, la capital.

En el informe anual de 2019, Daniela Kravetz, la Relatora de los Derechos Humanos de la ONU en Eritrea, detalló como más de 300 cristianos habían sido arrestados en una serie de redadas en Asmara y Keren, a 91km al noroeste de la capital. Basado en los informes de varias fuentes, ella dijo que, en el momento en el que estaba hablando, al menos 200 cristianos estaban siendo retenidos en comisarías locales y prisiones alrededor de todo el país. En sus recomendaciones, ella llamó al gobierno de Eritrea a “mejorar la protección de grupos religiosos minoritarios y comunidades basadas en la fe, liberación de los prisioneros y todos aquellos detenidos por su fe o creencia y permitir a organizaciones de trasfondo religioso y entidades no gubernamentales a operar sin restricciones.

Puertas Abiertas ha llamado la atención al gobierno eritreo para implementar la constitución de 1997, respetar la libertad religión y creencias, detener los encarcelamientos indefinidos, la tortura, y establecer un sistema judicial imparcial, entre otras muchas cosas.

“Puertas Abiertas urge al gobierno eritreo a permitir la entrada en el país al Relator de los Derechos Humanos de la ONU para monitorizar e investigar el desarrollo de los derechos humanos”, comenta también Newhouse.

En respuesta al informe del Relator Especial, Eritrea ha comunicado que “bloques de poder exclusivos continúan socavando los principios fundamentales de la ley y la justicia para conseguir sus intereses políticos personales”.