Un nuevo ataque, llevado a cabo por el gobierno sirio, ha vuelto a perturbar la frágil estabilidad de Oriente Medio.

Ayer, jueves 27 de febrero, conocíamos que el conglomerado formado por Siria, Rusia y los grupos afines al gobierno sirio, había atacado las tropas turcas que se encontraban en el norte del país. Turquía, que apoya a los grupos opositores sirios, ha indicado que el ataque tenía como objetivo al menos 200 puntos clave. De los 309 soldados neutralizados, 33 de ellos perdieron la vida.

Los analistas indican que el movimiento podría haber sido una respuesta directa a la invasión turca del norte de Siria de hace unos meses. La Unión Europea teme que las represalias alcancen niveles superiores de hostilidad, ya que de darse esto, Rusia (aliada de Siria) podría verse obligada a intervenir.

Crisis migratoria

En medio de los ataques por parte de ambos bandos, se encuentran los 3.7 millones de personas refugiadas que permanecen actualmente en Turquía. Las autoridades del país se quejaron recientemente del poco apoyo que habían recibido por parte de la comunidad internacional a la hora de enfrentar la crisis de refugiados que sufre el país. Esto, para ellos, justifica la violación del acuerdo que mantenía con la Unión Europea. Turquía ahora mismo está permitiendo que grandes grupos de personas refugiadas avancen hacia la frontera con Grecia y Bulgaria, su objetivo es permitir que estos abandonen el país, sea como sea.

Los gobiernos de los países receptores han enviado efectivos a sus respectivas fronteras mientras reportan como multitudes de personas empiezan a reunirse ante los límites sus territorios con el objetivo de pasar al otro lado de las fronteras.