Los rebeldes de Seleka robaron en la casa del pastor Augustine tres veces. A pesar de las amenazas y del hecho de que muchos han huido de la zona a lugares más seguros, él dice que no abandonará a su rebaño cada vez más pequeño.

Este es el testimonio de Augustine, un pastor en Bangui.

La primera vez que vinieron fue el 23 de marzo sobre la 1 de la tarde. En cuanto oí que estaban cerca, corrí a casa para ponerme las sandalias para que pudiera huir. Pero llegué demasiado tarde y pude oírles entrar en mi casa. Gritaron en árabe; "¿Dónde está la cabeza de la casa?"

Salí de la habitación y vi a cuatro de ellos en el salón. Me sacaron a la calle donde me obligaron a tirarme al suelo a punta de pistola. Me quitaron el móvil y todo el dinero que tenía conmigo.

Los cuatro que estaban dentro de la casa buscaban cosas de valor. Los rebeldes encontraron una cazuela llena de comida y se la comieron entera. Mi esposa y nueve hijos lo presenciaron todo. Los pequeños comenzaron a llorar. Estaban aterrorizados.

Cuando acabaron, los rebeldes se fueron a otras casas de la zona. Tenían un interés particular en la casa de un exministro. Se bebieron el alcohol que encontraron en las casas de algunos de los vecinos y comenzaron a bailar, cantar y disparar sus armas. Se pasaron así toda la noche.

Nos quedamos dentro de la casa, teníamos demasiado miedo para intentar escapar. No fue hasta las 5 de la madrugada del día siguiente que pude sacar a mi familia de allí. Esperábamos que aquello fuera lo último que tendríamos que ver de los rebeldes, pero no fue así.

Volvieron el domingo, el 30 de marzo a las 6 de la madrugada. Yo iba de camino a la iglesia cuando vi a niños corriendo de un lugar a otro gritando aterrorizados; "Han vuelto, han vuelto."

Al ver llegar a un coche, supimos que no quedaba tiempo para ponernos los zapatos. Los cogimos y salimos corriendo a escondernos.

Los rebeldes mataron a uno de mis vecinos la segunda vez que vinieron y saquearon todo lo que había en nuestras casas.

La tercera visita que nos hicieron fue el martes 20 de agosto. Michael Djotodia fue inaugurado como presidente de la transición un día. El sábado y domingo posteriores a su inauguración se oyó disparos de armas ligeras y pesadas en la zona. Yo estaba en la calle cuando oí que Seleka había rodeado el barrio. No había tiempo para volver a la casa. Simplemente corrimos para ponernos a salvo.

Los rebeldes se lo llevaron todo, hasta las cosas de la iglesia que habíamos guardado en mi casa. Al principio las habíamos guardado en la casa del tesorero, pero cuando huyó del lugar, lo trasladamos todo a mi casa, hasta sus cosas personales.

Hemos sufrido mucho desde la llegada de Seleka. A veces, tenemos que salir corriendo en la noche bajo la lluvia.

No sé si saben que soy pastor. Lo que sé es que solo les roban a los cristianos y a los animistas, pero no a los musulmanes. Hay un musulmán que vive en mi barrio. Siempre lo han dejado en paz.

También veo que los siervos de Dios a menudo son el blanco de los ataques. Supongo que si consiguen eliminar a los pastores, las ovejas serán dispersas. Sin embargo, sigo predicando todos los domingos. Nos reunimos para orar todos los lunes por la tarde. Cada vez hay menos gente asistiendo, porque muchos se han ido del barrio. Pero yo sigo aquí. Si yo dejo a la iglesia, ¿quién cuidará a los miembros? ¡No puedo abandonar a la iglesia así de fácil! Me tengo que quedar. Le pedimos a Dios que tenga misericordia de este país, y oramos para que los que estén en el poder, respeten la libertad religiosa en la RC.

Temas de oración:

  • Da gracias a Dios por la determinación que tiene el pastor Augustine de quedarse en esta región tan peligrosa. Pídele a Dios que le proteja a él y a otros pastores como él que se quedan a cuidar de sus iglesias a pesar de los peligros.
  • Pide que Dios tenga misericordia de la RC porque ha quedado en un estado de total anarquía. Los cristianos han sufrido el grueso de los ataques. Al cabo de varios meses de recibir ataques, algunos jóvenes han formado bandas de auto-defensa, lo cual ha empeorado las cosas. Los líderes africanos trabajando por la paz han tenido muchas dificultades para frenar el incremento de la violencia.